Manifiesto de Mariano de Aycinena, gefe del estado, a los pueblos, 27 de octubre 1828, Guatemala [Digital Version]

Bibliographic Information

Aycinena, Mariano and Córdova, Jose Francisco de, 1786-1856, Manifiesto de Mariano de Aycinena, gefe del estado, a los pueblos, 27 de octubre 1828, Guatemala (Guatemala: Mayor, 1828)

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Title: Manifiesto de Mariano de Aycinena, gefe del estado, a los pueblos, 27 de octubre 1828, Guatemala [Digital Version]
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Author:
  • Aycinena, Mariano
  • Córdova, Jose Francisco de, 1786-1856
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  • Creation of transcription: Lorena Gauthereau-Bryson, Americas Studies Researcher, Humanities Research Center
  • Conversion to TEI-conformant markup: Rice University
  • Parsing and proofing: Humanities Research Center and Fondren Library, Rice University
  • Subject analysis and assignment of taxonomy terms: Robert Estep
Publisher: Rice University, Houston, Texas
Publication date: 2010-06-07
Identifier: aa00221
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Description: Folio. 8 pp.
Source(s): Aycinena, Mariano and Córdova, Jose Francisco de, 1786-1856, Manifiesto de Mariano de Aycinena, gefe del estado, a los pueblos, 27 de octubre 1828, Guatemala (Guatemala: Mayor, 1828)
Source Identifier: Americas collection, 1811-1920, MS 518, Box 2 folder 13 Item 33, Woodson Research Center, Fondren Library, Rice University. Contact info: woodson@rice.edu
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Languages used in the text: Spanish
Text classification
Keywords: Getty Art & Architecture Thesaurus
  • Leaflets
Keywords: Library of Congress Subject Headings
  • Proclamations--Guatemala
  • Civil war--Central America (Federal Republic: 1823-1840)
  • Guatemala--History--1821-1945
  • Central America--History--1821-1951
Keywords: Getty Thesaurus of Geographic Names
  • Guatemala (nation)

MANIFIESTO

DEL GEFE DEL ESTADO
A LOS PUEBLOS.
GUATEMALA: IMPRENTA MAYOR. AÑO DE 1828.


EL GEFE DEL ESTADO,
A LOS PUEBLOS.

COMPATRIOTAS:

Con el mayor sentimiento, me veo en la necesidad de anunciaros:
que todos los esfuerzos del supremo gobierno nacional, y de las autoridades
del Estado, por el restablecimiento de la paz, han sido inútiles:
los que llevan la voz y se han apoderado del mando en S.
Salvador, tienen interés en prolongar la guerra; porque ella sirve á
sus miras personales, y les importa muy poco la suerte de los pueblos.

Aspirando á la dominacion de toda la república, y al aumento
de su propia fortuna, quieren teñir de sangre éste suelo privilegiado,
y destruir todas las fuentes de la riqueza de la nacion y del propietario
particular.

Si no fuesen estos los principios de su conducta, ya habrian
vuelto á la partia la tranquilidad de que antes gozara: ya habrian
convenido en alguno de tantos tratados de paz que se les han propuesto,
casi todos ventajosos para ellos mismos; pero los reusan, por
que de nada se cuuidan menos que del bien general.

Ellos violaron escandalosamente el armistício de Santa-Ana,
otorgado á su solicitud y por economizar la sangre centro-americana:
ellos eludieron las conferencias que habian pedido en febrero, y á cuyo
objeto marcharon á Jutiapa los comisionados del gobierno supremo.
y de la asambléa del Estado: ellos se negaron á toda composicion
racional y justa, en las várias entrevistas que á su propia peticion
tuvieron con parlamentarios del ejército nacional: ellos dejaron
burlada la suprema autoridad, negandose á ratificar el tratado de 12.
de junio, celebrado eu la casa llamada de Esquibél.

A pesar de tantas perfidias, y de tan repetidos testimonios de
su mala fe y de la perversidad de sus intenciones; y accediendo á
propuestas de los mismos gobernantes de S. Salvador: el S. P. E. de
la federacion y el del Estado, enviaron nuevos comisionados á Ahuachapam
en el mes de Septiembre, con el fin de ajustar la paz; pero
tambien en vano: despues de mas de treinta dias de nuevas conferencias,
el comisioado de S. Salvador en nada ha querido convenir:
y los del gobierno general y de este Estado, regresan yá, perdida la
esperanza de lograr el objeto de su mision.

Los documentos que se leen en seguida, ofrecen una idea ecsacta
de lo que ha pasado; y aunque en obsequio de la brevedad, no se
publica por ahora toda la correspondencia habia con el representante
del Estado, en Ahuachapan, C. Fernando Antonio Dávila, y las instrucciones
dadas para el desempeño de su encargo: puedo aseguraros,
compatriotas que nada se ha omitido por nuestra parte, para poner
término á la guerra.

Se ha convenido en las propuestas del comisionado de S. Salvador,
hasta donde lo permiten los intereses mas grandes del Estado,
y aquellos derechos que nunca son de sacrificarse; y para acreditar


á su gobierno hasta que punto nos hallamos dispuestos á ceder; nuestro
enviado presentó las proposiciones que acompañan á este manifiesto.

Fijandose los de S. Salvador en la pretension injusta y abanzada,
de intervenir en el régimen interior de este Estado, de mudar
á su antojo las autoridades, y de darnos la ley de todos modos: se
les han abierto partidos que sin ofender el decoro y la soberania de
Guatemala. llenasen sus deseos y les produjesen los mismos resultados:
se ha ofrecido la renovacion total de las actuales autoridades: se há
dado el decreto que la previene: y para alejar todo pretesto, se ha
anunciado en mi nombre y con mi autoridad, que yo me separuría
del gobierno.—A nada se accede, en nada se conviene.

Indicó el digno representante de Costarrica, C. Manuél Aguilar,
un médio justo y equitativo, reducido á que se renovasen y varinsen
enteramente las autoridades de Guatemala y de S. Salvador: y
fué igualmente desatendido: se quiere disponer de la suerte de este
Estado, y nada se ofrece por parte de S. Salvador, que ninguna superioridad
tiene ni puede tener sobre nosotros.

Poco importariá los actuales depositarios de los podéres públicos,
la reposicion de los individuos que los ejercian en 5 de Septiembre
de 26; y aun pudiera prescindirse, por el bien de la paz, de
todas las causas que influyeron en la separacion de aquellos funcionarios,
y que justifican la eleccion de los que entraron á administrar
el Estado en el año de 27: pero esta sería despojar al Estado mismo
de la mas sagrada de sus prerrogativas: sería permitir que se le sobre pusiera
la faccion que domina a otro Estado distinto: y antes debe
Guatemala sepultarse en sus ruinas, que sufrir tamaño ultraje y tan
notable depresion.

¡Comatriotas! Desengañemosnos: se buscan pretestos para la
guerra. y nada la evitara, mientras los gobernantes de S. Salvador
crean que pueden prepodderar por la fuerza.—Alentados por las ventajas
con que se consideran á favor de los triunfos accidentales que
han logrado ultimamente: ellos olvidarán la superioridad del virtuoso
guatemalteco, amigo del órden, sóbre las túrbas que forman el apóyo
de la anarquía; y alucinados con la esperanza quimérica de dominarnos,
a nada se prestarian, aun cuando pudiesemos y quisiesemos otorgar
sus temerarias solicitudes.

Hoy, conociendo que no debemos consentir que se ingieran en
nuestras interioridades, nos propone, como condicion esencial para la
paz, el restablecimiento de unas autoridades que no ecsisten, y que
desaparecieron legalmente, despues de haber dado principio a la guerra
que aflije a la república—Seguro és que si conviniesemos en esto,
mañana nos ecsijiría n imposibles mayores: inventarían y sostendrian que
era necesario apoyar con sus ármas á las autoridades repuestas; y
con pretestos ó sin ellos, nos invadirían de todas maneras.

Recordemos, sino. la conducta de los de S. Salvador en todos
tiempos.—En octubre de 23. venian á auxiliarnos contra la faccion de
Ariza: se les dijo que su auxilio era innecesario: la autoridad suprema
les mandó volver á sus lugares: y ellos, desconociendola y contrariando
sus órdenes, inuadaron la Capital con sus feas hordas.—En marzo
de 27 repitieron igual atentado: se les mandó detener en Cuajiniquilapa,
ofreciendoles que se oírian sus pretensiones [que aun ignoraba el


Gobierno Supremo] y que se accederia á cuanto fuese justo: nada los
detuvo; y fué preciso que la fuerza los hiciese regresar de Arrazola
en precipitada fuga.—En enero de este año invadieron, sin causa alguna,
á Chiquimula, y tambien fué necesario que la fuerza los lanzase de
allí—Se preparaban a agredír de nuevo la Capital en febrero, cuando
el ejército nacional deshizo sus turbas en Chalchuapa el 1.o de marzo.
Hoy tampoco habrá que los contenga por la razon, y solo la fuerza
podrá obligarlos á respectar nuestros derechos.

Empleémosla, Compatriotas, sino queremos ver destruida esta
hermosa Capital, arruinados los departamentos, aniquiladas los propiedades:
si no queremos que Guatemala sufra la espantosa humillacion de
ser sojuzgada: por un puñado de miserables: si no queremos que desaparescan
la religion el culto, la moralidad y la decencia: si no queremos
que á la regularidad de nuestro orden, sucedan los horrores de
una anarquía desenfrenada.—La fuerza, la fuerza sola nos librará de
tamaños males.

Y qué!!! Guatemala podría nunca temer las pequeñas facciones
armadas que tiranizan á San Salvandor?: ¿el mas numeroso,
el mas rico de los Estados de la República, recibiría la ley de la
minoría que oprime á un Estado de inferiores recursos? No, Guatemaltecos!:
Vosotros no sereis capaces de semejante abatimiento. Tomemos
las armas: opongamos la fuerza á la fuerza y el enemigo, que tantas
veces ha huido de nuestras sombras, no osará insultarnos con sus pretenciones
temerarias, ni pisará impunemente nuestro territorio.

Pruebas inequivocas bemos dado de nuestra moderacion y de
nuestro amor a la paz: ningun sacrificio hemos omitido por alcanzar
un bien tan grande; y el enmigo sabe por esperiencias costosas para
él, que no es la debidilad ni la cobardia, sino el verdadero patriotismo,
el principio que dirije nuestra conducta.—Si hoy se quiere aun
la guerra, acreditemos al mundo que no la tememos, y que antes bien
nos sobran recursos para sostenerla.

Compatriotas! La Asamblea del Estado me encarga su seguridad
y me manda su defensa: a ella vamos ahora à limitarnos; y mi
confianza de un éxcito feliz, es tanto mayor, cuanto es mas justa nuestra
causa; mas grande vuestro valor: y sobre todo, cuanto que contamos
visiblemente con la proteccion del Cielo, que siempre nos ha salvado.
Ayudandme como hasta aquí y la victoria será nuestra.

Por mi parte, yo os ofresco que moriré con vosotros, antes que
abandonar la causa del Estado: y que si me tendría por feliz logrando
que mi separacion del cargo con que me habeis honrado, fuese un
medio de terminar la guerra: mientras permanezcea en él, yo no consentiré
jamas en la ruina de eta preciosa seccion de la republica.—
Usaré del ámplio poder que me confieren vuestros dignos representates:
agotaré los innumerables recursos con que debemos contar para
nuestra defensa: y ningun temor, ningun riesgo personal, ningun sacrificio
podré arredrarme, cuando se trata dé cumplir la mas estrecha
y al mismo tiempo la mas grata de mis obligaciones.

Mariano de Aycinena.


DOCUMENTOS.

N. 1.o

Se ha dicho por el C. Rodriguez que la renovacion de las autoridades
actuales del Estado de Guatemala, es una condicion indispensable para todo acomodamiento:
ha convenido en que las que funcionaban en 5 de septiembre de
826, caducaron por la Constitucion, por que espiró el periodo para que fueron
elegidas; pero dice que su reposicion es menor mal, que la continuacion de las
que ahora exísten. He manifestado que dichas autoridades quedan renovadas al
fin de este año, recordando que la mitad de la Asamblea lo fué el pasado, y la
otra mitad vá á serlo ahora; que el Consejo queda tambien renovdo en mas de
sus dos tereceras partes; que fué elegido Vice-gefe, por que murió el que funcionaba
en aquella epoca, y que habiendo renunciado el nombrado, se eligió otro nuevo;
que en ultimo resultado, la cuestion de renovicion queda contrahida á la persona
del Gefe.—Ha dicho el C. Rodriguez que en realidad la renovacion de esta persona
es la necesaria: que mientras el C. Mariano de Aycinena ejérza el Gobierno
de Guatemala, el Estado del Salvador no tiene seguridad; y que por consiguiente
no puede haber paz.

Guatemala desea que la haya, y que sea sólida y duradera: pero ni Guatemala,
ni ningun otro Estado del mundo, puede comprar ningun bien, á costa
de su independencia y de sus derechos, y la independencia y derechos de Guatemala
serían anulados, si consintiese en que otro Estado le diese leyes.—Las
antoridades actuales de Guatemala tampaco tienen poder ni facultad, para privar
al Estado de dichos derechos.

Yo no puedo, pues, consentir en que otro Estado intervenga en los negocios
domésticos del Estado que represento: no puedo consentir en que se sancione
un principio funesto, que aunque por lo pronto produgera una paz efimera, sería
luego origen de nuevas discordias y desavenencias: no puedo cousentir en que se
dé un ejemplo, con cuyo apoyo podria mañana Guatemala querer mezclarse en
los asuntos interiores de San Salvador, Honduras en los de Nicaragua, Nicaragua en
los de San Salvador y Costarrica.

Yo he venido á tratar de que se restablezca la paz y el orden constitucional,
por medios tambien constitucionales: preséntense estos, y los adoptaré todos;
pero no se quiera restablecer el imperio de la Constitucion, por medios que atacan
los cimientos de la misma Constitucion.—Esto es decir que se quiere la paz,
y poner al logro de ella condiciones imposibles.

Buscando medios, que sin atacár la ley fundamental y los derechos de Guatemala,
puedan satisfacer los derechos del C. Rodriguez; he encontrado uno y voy
á proponerlo; el deseo de la paz me lo ha sugerido, y el mismo deseo, si es
cincero, hará que sea adoptado.

Propongo:—1.o Que se celebre un convenio de paz, y que sea uno de sus
artículos el señalado con el número 12. en el proyecto que prosentó el C. Sosa.

2.o Si esto se verifica y el convenio es ratificado, yo me comprometo formalmente
á que dentro de 12, dias, contdos desde el dia del canje de las ratificaciones,
el actual Gefe de Guatemala repetirá la renuncia que muchas veces ha hecho de
su destino, y la Asamblea se la admitirá.

3.o Este compromiso; mio es privado, y mis oficios con el Gefe y representantes
para que tenga efecto, lo serán tambien.

4.o Para que no se dude del puntual cumplimiento de él, yo me detendré
en el Estado de San salvador, hasta que la renuncia del Gefe sea admitidad, y esté
espepedida el decreto para nueva eleccion.—Ahuachapan octobre 17 de 1828.

(Firmado) Fernando Antonio Davila.—Es copia.

N. 2.

Al C. José Francisco de Córdova, Secretario del despacho general del
gobierno del Estado.—Ayer he recibido, con la debida atencion la comunicacion
oficial que U. se sirve dirigirme, su fecha 20. del corriente, contestando á
la mia del 16; y en vista de aquella, expondré brevemente: que el 17 por la
tarde nos reunimos para continuar las conferencias, citados por el C. Rodriguez.—
Este mismo comisionado presentó sus observaciones á la respuesta que
anteriormente habia dado el ministro Sosa á los artículos propuestos por aquel,


e igualmente exhibió otro papel, impuggnando en todas sus partes el proyecto
formado y presentado en la sesion anterior por el mismo Sr. Sosa.

Despues de la lectura de ámbos papeles se sucitó y continuó una dilatada
discusion, entre ambos comisionados, llegando á sér bastante acalorada, y
concluyendose por parte del C. Rodriguez, con que era escusado insistir en discusiones,
mientras que no se conviniese en el punto de reposicion de las autoridades
de Guatemala: que éste era el artículo esencial, y que los restantes, los
tenia como accesórios.—Entonces tomé la palabra, y despues de advertir que
convenia procurar la serenidad al tratarse semejantes asuutos, declaré en seguida,
que era en vano ecsijir del comisionado del gobierno nacional la reposicion
de las autoridades de Guatemala que funcionaban en 5. de septiembre de 26,
puesto que el mismo comisionado, no estaba autorizado, ni podia estarlo legalmente,
para estipular en negocios que son inherentes á la soberania é independencia
de los Estados; mas, que aun cuando estubiera en sus facultades, y su
accesion, con respecto al punta dicho, fuese sin dificultad, yo por mi
parte no convendria en ella, bájo ningun concepto—Añadí, que no obstante, deseaba
ardientemente la paz, y que el deseo de su restablecimiento me habia sugerido
un médio que era consignado en un papel que presenté y pedí se leyese—
Se reducia á que no siendo posible convenir en que el Estado de Guatemala
sacrificase los derechos de su soberania é independencia, ni tampoco en
que se sancionase el derecho funesto de intervencion de un Etado en el regimen
de otro: que si se formalizaba un tratado de paz, reconociendose expresamente
el principio contrario, yo me compromtia á que á los dice dias de cangeadas
las ratificaciones del tratado que se celebrara en tales términos, el gefe
del Estado de Guatemala repetiria la renuncia del puesto que ocupa, como
tantas veces lo habia hecho anteriormente; que la asambléa le admitiria la renuncia,
á cuyo efecto interpondria yo mis oficios privados, y que me mantendria
en el Estado de S. Salvador hasta tanto la tal renuncia fuese admitida y expedido
el correspondiente decreto para nueva eleccion.

Despues de algunas dificultades, el comisionado Rodriguez convino en que
consultaria á su gobierno dirigiendole mi propuesta; y ayer mismo por la noche
ha contestado por escrito al C. Sosa, espresandole que dicho su gobierno ha estimado
inadmisible la citada propuesta, y que siendo invariables los artículos que
propuse en las primeras conferencias, se tuviesen éstas por concluidas.

En consecuencia, hemos determinado regresar cuanto antes á esa Capital,
anticipando sin detencion al portador, con la mira tambien de avisar que aquí
corren noticias de que se han dirigido tropas de S. Salvador sóbre Metapam.

Es cuanto ocurre que comunicar; y al verificarlo, tengo la honra de repetir
á U. las seguridades de mi respetuosa consideracion y particular aprecio.

D. U. L. Ahuachapam 23. de Octobre de 1828.

Fernando António Dávila.

N. 3.

Al mismo tiempo que el Comisionado C. Davila dirijia la nota anterior, se le ponia
la, siguiente.

C. Fernando Antonio Davíla, Representante general del Estado de Guatemala.—
Con fecha del dia de ayer tuve el honor de participar á U., por disposicion
del gobierno, que consiguiente este con lo que manifesté á U. en mi nota
del dia 10, habia pedido la reunion de la Asamblea, para que dictase las providencias
necesarias á fin de salvar al Estado: que se verificó la convocatoria; y
que el cuerpo legislativo se sirvió espedir los dos decrolos de que tambien acompañé
ejemplares impresos.

Aunque el uno de ellos dispone la renovacion total de las autoridades de
Guatemala, y quita asi á sus enemigos uno de los pretestos que alegan para la
continuacion de la guerra; el Ejecutivo que desea verla terminada, en obsequio
del bien general, y de una manera que asegure los derechos, el honor y decoro
de esta seccion de la repñublica, cuya suerte se le ha confiado: no cesa
de meditar arbitrios y medidas que conduzcan al logro de tan importantes objetos.

Considerando, pues, el Gefe del Estado que su continuacion en el mando
puede ser un obice para la paz, aun despues de acordada la renovacion de todos
los podéres: queriendo remover hasta el ultimo embarazo conque pudiera frustrarse


el acomodamiento ó convenio sobre el cual se trabaja tanto tiempo ha; y
estimando que si este sería un deber suyo, cuanda las dificultades procediesen de
cualquiera otra causa, lo es mas cuando se refieren directamente á su persona:
no ha vacilado en la resolucion que le dictan, su honor, su obligation y su patriotismo.
Y en consecuencia ha dispuesto se diga á U.

Que si la permanencia del actual depositario del gobierno puede perjudicar
al Estado, impidiendo un convenio de reconciliacion cincera, amistosa y estable con
el de San salvadar, se retirara del mando, delegandolo [...] [...] persona, en [...] de
las facultades onnimodas conque al presente lo ejerce; ó bien reuniendo á la
Asamblea para que ella lo deposite en quien y como mejor le parezea. Que U.
conferencie sobre el particular con el comisionado y ministro del supremo gobierno
federal; y que si ambos creyeren necesaria, conveniente y oportuna esta disposición,
la manifieste U. en nombre del Gefe, y tambien dé aviso para los pasos
ulteriores.

Igualmente quiere el Gobierno que si U. juzga mas á proposito que esperar
ahi el resultado de su comision, ir á ejercerla en el mismo S. Salvador,
para estipular aalí las bases de un convenio que ponga término á las hostilidades
y ademas forme U. concepto de que estaría segura su persona dando semejante
paso; pueda U. practicarlo; avisando oportunmente al Gobierno para que se le
anticipen las sumas necesarias que en tal hipótesi importarian los gastos, y se tomasen
las demas providencias convenientes á fin de que la marcha de U. fuese
tan có moda y decorosa, cual corresponde, y en cuanto pendiese las facultades;
del Ejecutivo.

Mas al dirigir á U. estas indicacianes, no debe omitir el Gobierno la de
que si en San Salvador ó en su comisionado no encuentra U. la buena fé y sinceridad
que nosotros les ofrecemos por nuestra parte, sino que insisten en sus miras
hostiles, en dar la ley á Guatemala ó ocaso en destruirla, como han querido
hasta aquí: haga U. ver que el Estado se defenderá de cualquiera agresion: que
no consentirá el que otro estado quiera decidir de su suerte; y que sin temer la
guerra, porque no le faltan recurso para sostenerla, no dejará las armas de la
mano hasta no haber asegurado su independencia y sus mas preciosos derechos.

Todo lo que por orden del Gobierno tengo el honor de comunicar á U.
para su inteligencia y efectos que se expresan; renovandole las protestas de mí
aprecio.—Dios, Union, Libertad. Guatemala octubre 23 de 1828.

José Francisco de Cordova.



Rice University
Date: 2010-06-07
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