Los millones de la Mesilla, y sus misterios [Digital Version]

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B. M. L., Los millones de la Mesilla, y sus misterios (Acapulco (Guerrero, Mexico), 1855)

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Title: Los millones de la Mesilla, y sus misterios [Digital Version]
Author: B. M. L.
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Publisher: Instituto de Investigaciones Jose Maria Luis Mora, Houston, Texas
Publication date: 2010
Identifier: m009
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Notes:
Digitization: Page images of the original document are included. Images exist as archived TIFF files, JPEG versions for general use, and thumbnail GIFs.
Description: 29 p., 31 cm.
Abstract: Authored by the effectively-anonymous ‘B.M.L.’, this work examines the complicated maneuvers and secretive negotiations between agents of the US and Mexican governments regarding the sale of Mexican territory. At its most ambitious the plan called for the sale of much of northern Mexico, including the states of Sonora, Chihuahua, and Coahuila, but was eventually scaled back to the Valle de Mesilla, which runs between Mexico and Arizona. The deep involvement of Santa Anna, along with some of his closest associates, combined with his perpetual need for finances, cast the entire enterprise under a cloud of suspicion and the author suggests that the real or perceived corruption only served to entrench the uneasy relationship between the two countries, while eroding trust between the Mexican people and their officials.
Source(s): B. M. L., Los millones de la Mesilla, y sus misterios (Acapulco (Guerrero, Mexico), 1855)
Source Identifier: Fondo Antiguo Biblioteca Ernesto de la Torre Villar
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Languages used in the text: Spanish
Text classification
Keywords: Getty Art & Architecture Thesaurus
  • Books
Keywords: Library of Congress Subject Headings
  • Mesilla (N.M.)--History--19th century
  • Gadsden Purchase
  • Mexico--Politics and government--1845-1849
  • Mexico--Foreign relations--United States
  • United States--Foreign relations--Mexico
  • Political corruption--Mexico
  • Santa Anna, Antonio Lopez de, 1794?-1876
  • Almonte, Juan Nepomuceno, 1803-1869
  • Arrangoiz y Berzábel, Francisco de Paula de, d. 1889
Keywords: Getty Thesaurus of Geographic Names
  • Mexico (nation)
  • United States (nation)


LOS MILLONES
DE LA
MESILLA,
Y SUS MISTERIOS,
EN PARTE DESCUBIERTOS,
POR UNO DE LOS PRO—HOMBRES DEL GOBIERNO
ACTUAL DE MÉXICO.
[RE-IMPRESO] EN ACAPULCO.
1855.


LOS MILLONES DE LA MESILLA.

Es un documento precioso, no ya para los innumerables
enemigos políticos del actual gobierno de
México, sino principalmente para las personas cándidas
y honradas, que todavía pueden hoy vivir
[en paz bajo la férula] del tiranuelo Santa-Anna;
[un cuaderno impreso] en New-York á 1.o de Fe[brero
último, y pub]licado por D. Francisco de
[Arranóiz y Berzábal,] con motivo de la acusacion
[promovida en su contr]a por los sesenta y ocho mil
[treinta y nueve pesos,] cincuenta y siete centavos
[que se tomó de los siet]e millones de la indemniza[cion de la Mesilla.]


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Queremos publicar un estracto de este memorable
folleto, no para formar la opinion en contra
del gobierno de los pícaros........Universal es
ya dentro y fuera de México, la que colma de vilipendio
y de desprecio á un gobierno sin fé, sin
ley, sin moralidad y sin pudor........Queremos
publicar un estracto de este folleto, que tiene
ochenta páginas, para que, si es posible, cada uno
de nuestros compatriotas, pueda conservar una
idea viva y escrita del vergonzoso proceso que
Arrangóiz ha formado contra sí mismo y contra todos
los mandarines y agentes de Santa-Anna, y
un recuerdo indeleble del calamitoso tiempo, de
la época funesta en que los mexicanos, olvidando
su historia, manchando su carácter y escupiendo
en el rostro de la patria, consintieron en que volviera
á regir sus destinos el mayor de todos los
bribones.

Por lo demas, tan ruin y tan bellaco, tan indecente
y asqueroso es el gobierno de Santa-Anna
que, en verdad, no merece los honores del combate,
ni por la prensa ni con la espada.

Si el entusiasmo nacional se agita en masas numerosas
para perturbar el sociego de su Serenísima
Bajeza, el indestructible partido republicano
de México, el partido de la democrácia y del progreso,
no hace todavía un esfuerzo simultáneo,
porque se desdeña de luchar con un enemigo vil
y despreciable.

Ninguno de tantos valerosos patriotas que [...]
alzado la voz contra el gobierno de los e [...]
de los jesuitas, quiere conceder á Santa-Anna [...]
honores de la guerra. "Herido en el [...]
te á frente del enemigo en el camp [...]
"Prisionero gloriosameute al lado [...]
tes:" "Muerto en los brazos de la [...]


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imágenes, sino enigmas incomprensibles para Santa-Anna
y los de su pandilla. Santa-Anna, ó se
escapa temprano vestido de fraile (1) ó lo amarran
los indios de Jico (2) ó le sorprenden dormido los
Tejanos (3) Cuando triunfa, es vil, y cuando pierde
vil............................

Dos veces ha salido ahora de ese hediondo garito,
que llama palacio de Tacubaya, con destino
á las costas del Sur; pero no á luchar como luchan
los hombres, sino para corromper con el oro,
para comprar sangre humana, para pagar traiciones
............ En la balanza de sus juicios,
el oro es todo; la patria nada.............. Su
lógica es esacta: quien siempre se vende, piensa
que todos los hombres tienen precio.

Por esto, para tener oro, vendió la Mesilla, como
en otros tiempos vendió los ricos metales del
Fresnillo, las Salinas nacionales, los fondos piadosos
de Californias, los bienes de temporalidades y
casi todas las propiedades públicas.

Y venderá la Sonora, y venderá la Sierra-Madre,
y venderá-la península yucateca, y venderá
cuanto no menoscabe su nefário patrimonio......
De miedo de que sus hijos lo hereden, estarían
en peligro de ser vendidos, si valieran algo......
Es heróica la vida de Santa-Anna. En el destierro


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fomenta la discordia civil, hace el contrabando,
presta con usura (1) en el gobierno vende lo ageno,
paga esbirros, fomenta bacanales: es el gefe
de la canalla, y se paga con lujo, se retribuye en
grande; poco le cuesta................

¡¡Avaricia insaciable!!

Tal es su pasion dominante y esclusiva......

Oro, oro, para llenar sus arcas.

Plata para satisfacer la codicia ó el hambre de
tantos vientres dorados que sirven á su prostitucion.

Tal es su política, única; superior con mucho á
los intereses mas sagrados........

Si hay todavía quien pueda dudarlo, impóngase
de la historia de los siete millones de la Mesilla.

Doble suma, es decir, quince millones de pesos
importaba la indemnizacion ajustada en el tratado
primitivo. El senado de los Estados-Unidos
le hizo reformas esenciales y redujo esta suma á
diez millones, de los que debia recibir siete el
gobierno mexicano, tan luego como se cangeasen
las ratificaciones.

La palabra millones produce gran efecto en las
orejas de un avaro ¡¡¡Millones!!! ¿Qué importa el
número? Siete ó quince para Santa-Anna era lo
mismo......No se trataba ni de Manga de Clavo,
ni del Encero. Se trataba de la patria, ¿Y qué
es la patria? Un pedazo de tierra..........Un
rebaño de carneros............

Vigorosa la oposicion al tratado de la Mes[illa]
la prensa y la tribuna de los Estados-Unidos, tuvo


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ciertos momentos que fueron la pesadilla de Santa-Anna.
Sueña este que se le escapan las águilas
americanas, y quiere á todo trance cortarles el
vuelo. Despierta sobresaltado, cita una junta de
ministros, patentiza en ella la necesidad de que
marche á Washington un comisionado con plenos
poderes y autorizado sin reserva para consumar el
tratado, á cualquiera costa, sin ahorrar sacrificios,
con tal que en el capítulo "Dinero" haga todo género
de esfuerzos.

Otro gobierno por muy poco que estimara su decoro,
por muy en poco que tuviera los intereses del
pais, habria pensado que el dinero era punto secundario,
que la seguridad, la conveniencia y el
honor de México, debian anteponerse á mezquinos
intereses, y que para tan delicado y gravísimo encargo,
necesitaba enviar á Washington un hombre
de estado, que por sus luces, integridad y carácter,
fuese capaz de representar á la nacion digna y honrosamente.

Pero el gobierno de Santa-Anna, ni podia pensar
en esto, ni hallar entre sus adictos una persona semejante.
Con injuria de D. Juan Almonte, ministro
mexicano residente en Washington, injuria
merecida, ya que tan á su gusto ha querido asociarse
á las grandes y patrióticas miras del heróico prisionero
de S. Jacinto: con injuria, decimos, de D.
Juan Almonte, un estrangero oscuro, un impresor
sin mérito, sin carrera pública, sin otro antecedente
que las odiosas calumnias y groseras mentiras, que
ha publicado en su periódico que llama "Universal,"
dignísima produccion del partido de la horca,
de la picota y de la hoguera: un hombre, en fin, llamado
Rafael Rafael, ni mexicano siquiera, mereció
de Santa-Anna la importante mision de concluir el
tratado de la Mesilla, segun lo creyera conveniente.


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"Tal caballero (testuales palabras de Arrangoiz y
Berzábal que copiamos, por si alguien duda ó se sorprende)
mereció en tan alto grado la confianza del
señor presidente y sus ministros, que él fué á quien
el general Santa-Anna mandó á Washington confirmas
en blanco
del señor presidente y del Sr. Bonilla,
autorizadas con el gran sello nacional para
aprobar ó reprobar el tratado de la Mesilla, segun
lo creyeran conveniente el mismo Sr. Rafael y el
Sr. Almonte."

¿Puede haber sobre la tierra gobierno alguno
que menos se estime y se respete, que mas envilezca
y prostituya su autoridad, y la honra y el decoro
de un gran pueblo....? ¡Rafael Rafael, erigido
en árbitro de a suerte de México en un asunto
de graves trascendencias! ¿Rafael Rafael, depositario
de las firmas en blanco de los primeros
magistrados, autorizadas con el gran sello nacional!
Acostumbran los déspotas tener en poco á
las naciones, y ver con menosprecio los derechos
de los Estados; pero déspotas hay al menos ingeniosos
que, encubren sus harapos y miserias, bajo
el brillo de las cortes y el fausto de las apariencias.
El déspota mexicano, es tan torpe para enmascararse,
tan infeliz en la eleccion de los disfraces,
que á sus primeros pasos, al menor de sus
movimientos, el menos avisado, esclama: "El payaso
de siempre."

No hablemos de gobiernos: juzgar á Santa-Anna
como tal, es honrarle. En esferas mas bajas, en
el círculo inferior de los negocios mas ordinario
y triviales, ningun mentecato da su firma en blanco
sin las garantías y precauciones, que dicta la
mas comun y vulgar prudencia, y no se diga que
en el caso de la Mesilla, la garantía para el gobierno
de Santa-Anna era el ministro Almonte, Este


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ministro, no era ya digno de la plena confianza de
un gobierno que le ponia un interventor en asunto
de su incumbencia, y que muy luego sospechaba,
que los siete millones, corrían peligro en aquellas
manos, segun veremos adelante.

Conclúyese el tratado de la Mesilla, y recibió
Santa-Anna la noticia de que estaban á su disposicion
en la tesorería de los Estados-Unidos
siete millones de pesos.... Durmió tranquilo Su
Alteza.... pero nos equivocamos: los avaros no
duermen. Con el pensamiento recorria la distancia
que le separaba de su tesoro: con el alma
y la vida quisiera palpar, contar, sonar, acariciar
los doblones.... ¡Cuántos proyectos....! ¿Arreglar
la hacienda y el crédito? ¿Pagar á algunos
acreedores? ¿Fundar un banco, abrir ó mejorar
caminos, dotar establecimientos de educacion ó de
beneficiencia....?

"Quinientos mil pesos á Pacheco, mi plenipotenciario
en la corte de mi grande y buen amigo
Napoleon le petit, para que contrate y haga venir
á México, cuanto antes tres regimientos suizos
que me sirvan de escolta y que mas tarde apoyen
el libre y espontáneo sufrágio universal, como
es natural.... Este ejército que yo he formado
y conducido mil veces a la victoria, y que en
todas partes triunfa y derrota completamente á
los facciosos, merece toda mi confianza como Almonte.
Para el uno Rafael Rafael y Arrangóiz:
para el otro, algunos suizos" (Almonte y el ejército
siguen á las órdenes de su Alteza: todos son
suizos.)

"Trescientos setenta y cinco mil pesos, para la
construccion de dos vapores, (uno de ellos que se
bautice con mi nombre) ya que á pesar de mi pericia


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y acertadas disposiciones, se perdio mi escuadra
que bloqueaba mi Puerto de Acapulco."

"Cien mil pesos ó mas, para mis legados ó cónsules.
Los servicios de algunos de ellos son importantes:
el que no me escribe cartas lisonjeras ó hace
sudar la prensa para adularme, calumnia á mis
enemigos. Esto vale la pena. Que no se olvide
al gran negociador del cordón de María Luisa."

"Cien mil pesos, para que el gefe de division
de artillería, D. Luis Grosso, haga un viage á los
Estados-Unidos, por supuesto con los ausilios necesarios,
y compre mosquetones, espadas, sables,
proyectiles, atalajes, &c., &c.—D. Juan Alvarez,
debe estar escaso de todos estos elementos de
guerra. Como el gefe Grosso es tan conocedor
y tan práctico en la materia, que se le asocie D.
Alejandro Atocha á quien se le abonará el medio
por ciento de los gastos. Atocha es un corredor inteligente;
la comisión será muy bien desempeñada;
mis oficiales son tambien ágiles en este oficio."

"Quince mil pesos, y mayores sumas, al Señor
Rafael Rafael, para una comision secreta." (Si lo
que se ha publicado es nauceabundo. ¡Cómo será
lo secreto!)

Largo y odioso fuera detenernos en el ecsámen
de todas las partidas de la cuenta.

Cinco millones setecientos mil pesos, giró el ministro
Olasagarre en favor de varias otras personas,
y fueron pagados del fondo de la Mesilla....
y se gastaron.... sin que se sepa en qué, nos dice
de Arrangóiz y Berzábal con infantíl candor.

El dia 4 de Agosto se hizo cargo de Arrangóiz
y Berzábal de seis millones, ochocientos treinta y
nueve mil cincuenta y siete pesos. El 23 de Octubre
no sobraban ya sino veinte mil, trescientos diez
y nueve, que recibió tambien Rafael Rafael.


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Con estos y con sesenta y ocho mil trescientos,
que hizo suyos de Arrangóiz y Berzábal, quedó
terminada su comision y saldada su cuenta.

En veintidos dias el ministro Olasagarre giró
libranzas, á tres dias vista, por la suma de cuatro
millones, quinientos treinta y ocho mil, ochocientos
cincuenta y cinco pesos.

En dos meses y medio, (1) el gobierno mexicano
despilfarró por completo los siete millones de
la Mesilla.

No hay en toda la cuenta otros descargos legítimos
que lo pagado por sueldos y lo destinado á
Lóndres, para satisfacer un dividendo de la deuda
inglesa.

Y así, con estos datos evidentes é incontestables,
tienen atrevimiento los malos mexicanos
que están desterrados y proscritos, de asegurar:
que S. A. S., Gran Cruz y Gran Maestre, Benemérito,
General y Presidente, es un ladron de los
caudales públicos. ¿Así se atreven los filibusteros
á sostener que todo es desórden y malversacion,
cohecho y rapiña, baratería y estafa, fraude y cicatería
en el gobierno de Santa–Anna?

Los desterrados y filibusteros y malos y traidores
mexicanos nada dicen. Repiten solamente lo
que afirma de Arrangóiz y Berzábal: siete millones
de pesos se consumieron en dos y medio meses,
sin que se sepa en qué"


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De Arrangóiz y Berzábal hace el inocente; pero
el sentido comun, la opinion de todos los mexicanos,
en fin, la conciencia pública, "sabe muy
bien en qué"

Apenas habia S. A. Santa–Anna comenzado á
dictar sus primeras órdenes sobre los siete millones
repetidos, cuando le sorprende una fatal noticia:

"Almonte ha sacado los fondos de la tesorería
de los Estados–Unidos."

Santa–Anna y sus ministros aseguran en documentos
oficiales y cartas particulares, que Almonte
habia hecho la estraccion de los fondos,
sin autorizacion prévia del gobierno. De Arrangóiz
y Berzábal desmiente tal especie y prueba
con hechos la mala fé de aquellos mandarines.
"¿Cómo es, dice, que el Sr. Almonte no estaba
autorizado para estraer los fondos, cuando tenia
anticipadas órdenes para hacer diversos pagos, y
defacto habia ya verificado algunos?

El hecho de retirar los fondos, en sí mismo y
por sí solo, no podia ser argumento de injusta desconfianza
contra un personage colocado en la esfera
de Almonte. Un gabinete mirado y circunspecto,
de hombres rectos y sensatos, con la conciencia
de su justificacion y de su propia lealtad,
hubiera respetado en sí mismo el honor y la reputacion
de un funcionario diplomático en pais
estrangero, meditado mucho antes de abrigar
odiosas y gratuitas sospechas, y, en vez de precipitarse
á dictar providencias violentas y ofensivas,
atendido á la seguridad de sus fondos por
aquellos medios que cumplen á la decencia y
compostura de un gobierno.

Pero Santa–Anna, paga espías y chismosos que
le cuenten mentiras, y en sus deliberaciones y


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consejos prefiere siempre la villana rencilla de
un anónimo, á la ingénua manifestacion de un leal
amigo. "Tal vez Almonte quiere apropiarse el
dinero." "Tal vez pretende hacer grangería con
el todo ó parte de los siete millones." "Tal vez está
de acuerdo con los traidores y filibusteros y
quiere ausiliar y proteger una revolucion que me
lleve hasta horca."....

¡Siempre suspicaz y cobarde! ¡Siempre desconfiado
y ratero! ¡Siempre ruin, malvado y pícaro
mezquino!

Santa–Anna trató á D. J. Almonte, como á un
alzado, como á un bancarrotero. Previno á de
Arrangóiz y Berzábal: que, sin perder un instante
y viajando de dia y de noche y abandonando todo
en New–Orleans, donde era cónsul, marchase á
New–York, quitase del poder de Almonte los siete
millones, y los depositase en bancos ó casas de toda
confianza.

Hubo una segunda y atrocísima injuria en esta
sábia. providencia de Santa–Anna y sus ministros.
Por la primera, obligando á Almonte á obrar en
un negocio de su resorte en compañía y de acuerdo
con R. Rafael, se le juzgaba, por lo menos,
inepto. En-esta segunda, retirándole los fondos
con premura, como si de momento á momento creciera
en sus manos el riesgo de perderlos, se le
juzgó........no diremos la palabra. Parece increible,
que despues de las revelaciones de Arrangóiz
y Berzábal, siga D. J. Almonte haciendo la
triste figura de representante de un gobierno que
le ultrajó con tan injustas como villanas sospechas
............ ¿qué consideraciones, qué miramientos
puede esperar de un gobierno estraño
quien ha recibido del suyo propio y sufrido


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con estoica paciencia (1) ultrages de este genero?

Y hubo ademas hipocresía, doblez y perfidia
en esta sábia providencia de todo el consejo de
ministros de Santa–Anna. Porque con las órdenes
para el recibo de los fondos, iban tambien despachos
nombrando á de Arrangóiz y Berzábal
ministro plenipotenciario en lugar de Almonte;
despachos que debia manifestar ú ocultar á éste,
segun las circunstancias. "Si entrega los fondos,
dejarle en paz y posesion de su empleo; si se resiste,
despojarle de su investidura y sin perder
momento asegurar los caudales."

Y hubo tambien estafa y superchería, profunda
mala fé, dolo premeditado, y vil fraude en esta
sábia providencia del consejo Santánico. Porque
á de Arrangóiz y Berzábal se le daban órdenes,
para que no hiciese el nuevo depósito de los fondos
á nombre del gobierno, sino en nombre de
Arrangóiz y Berzábal individuo particular. "Porque
asi se cree conveniente," dice el ministro Bonilla.
"Para evitar que pretendidos acreedores
causen estorsiones con pretensiones ecsageradas
contra el gobierno," dice el ministro Olasagarre.
"Para evitar chicanas contra el gobierno," dice
el presidente Santa–Anna.

En sustancia, Sr. de Arrangóiz y Berzábal:
"Por la plena confianza que se tiene en la probidad,
honor y celo
de V. E. al conferirle un encargo
de tanta delicadeza y gravedad," (palabras
de Bonilla) "V. á quien he conferido los honores
de ministro de estado y la medalla de hacienda de


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segunda clase por sus servicios y antecedentes: V.
á quien recomiendo el mayor tacto y circunspeccion,
y cuyos conocimientos son tan vastos (1) en
materia de comercio: (palabras de Santa–Anna)
V., Cónsul general, ministro plenipotenciario por
su ilustracion, patriotismo y servicios: (palabras
de diversos documentos oficiales) V. Sr. de Arrangóiz
y de Berzábal, reciba esos fondos, oculte y.
encubra la verdad, oculte y encubra que pertenecen
al gobierno de México: deposítelos en su nombre
y como su propiedad individual: finja, aparente
y simule que tales intereses pertenecen á V.
esclusivamente; (2) si alguno pregunta, cállele lo
cierto: si alguno demanda, dígale mentiras, embróllelo;
(3) conteste que esos millones nada tienen
que ver con el gobierno de México, que son
de V. y solo de V. En la probidad, en el honor
y celo de V. E. se pone nuestra plena confianza
para este encargo de tanta delicadeza y gravedad."
Sobre todo, delicadeza se necesitaba para
dar y recibir tal encargo.

De Arrangóiz y Berzábal cumplió al pié de la
letra tales instrucciones, reservó sus despachos, se
hizo cargo de los fondos, hizo el depósito de ellos
en su nombre particular, y empezó á pagar órdenes
y libranzas que llovian por todas partes. Concluido
este encargo de tanta delicadeza, con ella,
y por ella misma, se aplicó $68,398 57 á título de


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comision. Para defender su derecho alega, entre
otras especies, que viajó de dia y de noche:
que el cólera estaba en New–York: que él, de
Arrangóiz y Berzábal, estaba malo del hígado y
que tenia pensado ir á tomar las aguas de Saratoga,
como lo sabian ya los señores ministros de
Santa–Anna.

No entraremos á discutir los derechos de Arrangóiz
en esta parte. Cuando se trata de intereses
y dinero, los mexicanos netos (traidores filibusteros
y todo) tenemos, para juzgar de las cosas,
cierto criterio que nos honra y nos eleva, por mas
que tantos, como el Señor (1) de Arrangóiz y de
Berzábal intenten deprimirnos.

Dejando aparte tal cuestion y separándonos
por un momento de Santa–Anna y sus ministros,
nos ocurre incidentalmente preguntar al Sr. de
Arrangóiz y Berzábal, Cónsul, Caballero, Ministro,
Medalla Segunda de Hacienda, Enfermo del
hígado y Aguas de Saratoga; nos ocurre preguntarle,
y perdone la mala crianza: ¿Si un acreedor
respetable y lejítimo del gobierno mexicano se
hubiera presentado á una de las Córtes de los
Estados–Unidos, y con incuestionables y evidentes
derechos, haciendo comparecer á de Arrangóiz
y Berzábal, hubiera ecsijídole bajo palabra
de honor ó juramento, que dijese si los millones
eran su propiedad particular ó si pertenecian al


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gobierno de México, ¿qué hubiera contestado el
Sr. de Arrangóiz y Berzábal? ¿Hubiera dicho
que los millones eran suyos?.... Mentía. ¿Hubiera
dicho que eran propiedad del gobierno mexicano?
Vendia y traicionaba, á su comitente. ¿Se
hubiera negado á contestar, evadido la pregunta.
apelado á subterfugios y chicanas? Nada de esto
era delicado y se le encargaba circunspeccion
y delicadeza. Testigos infinitos podian probarle
que los millones pertenccian al gobierno de México,
y confundirle con la verdad clara y desnuda, y
ponerle en ridículo, y obligarle á hacer en juicio
una figura no menos triste que la de nuestro grande
y buen amigo D. Juan Nepomuceno Almonte.
"Y por lo mismo que aprecia tanto su reputacion
y buen nombre, "fruto de muchos servicios leales
y de una conducta pública sin "mancilla,"
(carta de Arrangóiz á Santa–Anna) los suscritores
á este papelucho no queremos fallar, en materia
tan delicada; la trasladamos á las gentes que tienen
los sentimientos, aunque no tenga la ostentacion
de pundonor y delicadeza.

Son tantas, y tan curiosas y divertidas las especies
que pululan en el cuaderno de Arrangóiz,
que sentiriamos dejarnos varias en el tintero: mas
es ya difuso el estracto de las ochenta páginas y
tenemos que apresurarnos.

Santa–Anna y sus ministros no tenian sociego,
pensando que todo el mundo les robaba sus millones.

No solamente quisieron que fueran depositados
como propiedad de Arrangóiz, para sustraerlos
así á toda tentativa por parte de los acreedores,
sino que encargaron á su comisionado y especial
ajente, el Sr. de Berzábal, que no se moviese de
New–York, pues su principal, su único objeto hoy


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es, (dice la carta de Santa–Anna de 19 de Agosto)
estar á la mira del dinero: tambien se le previene
que no obedezca otras órdenes que las
que se le dirijan por el ministerio de hacienda,
aun cuando procedan de ministros mexicanos
en Europa, y aunque éstos aseguren que tienen
facultad de girar letras
contra el fondo de la Mesilla.
(Nota oficial de Olasagarre del 5 de Octubre)
¡Cuán elevado concepto tiene de sus plenipotenciarios,
un gobierno que supone capaces
de girar letras sin prévio acuerdo, y de asegurar
que están facultados para hacerlo! ¡Qué
honor resulta á éstos de tal suposicion, no muy
gratuita desde luego, puesto que aparece consignada
en oficial documento! ¡Cuán airosos, ufanos
y satisfechos aparecen hoy tales ministros,
ofreciendo en todas las viejas córtes de la vieja
Europa, la vieja Cruz de la Orden vieja de Guadalupe,
á nombre y en representacion del caduco-
gobierno de Santa–Anna!

Hasta llegan á creer Santa–Anna y su ministro
Olasagarre (nota oficial dirigida á de Arrangóiz y
Berzábal el dia 4 Setiembre) "que los malos mexicanos,
que por ser enemigos de la actual administracion
están desterrados en esos Estados, están
procurando sorprender á V. E. de cualquier
modo, para apoderarse de la mayor cantidad que
puedan de los fondos que V. E. tiene en su poder,
pertenecientes al supremo gobierno....."

¿Ha comprendido el Sr. Olasagarre toda la importancia
de la especie que sienta en la nota que
acabamos de copiar? ¿Está persuadido del honor
que le resulta de calumniar desde la cumbre del
poder á hombres sumidos en la desgracia? ¿Penetra
el valor y la caballerosidad de su insultante


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victoria.....? (1) Pues bien: algunos desterrados
habian creido que entre toda la escória,
entre toda la inmundicia social que sirve de fundamento
al sólio de Santa–Anna, algo mas limpio,
algo menos hediondo era un hombre llamado Olasagarre,
con palabras y modales de fina apariencia;
con apostura gentil y despejado semblante;
con indicios, en fin, si no de saber profundo, al
menos de juicio, de inteligencia, de moderacion....
!Quiméricas ilusiones.........! ¡Tambien Lares
comulga todos los dias en la Profesa, y hace prender
á Martín Rull como á demente, secuestrarle
sus papeles, privarle de toda conumicacion, conducirle
á Veracruz con destino á España, á fin de
quedarse el tartufo en tranquila posesion, ad majorem
Dei gloriam
, de los intereses de la cándida
señora Perez Gálvez...... Quiméricas ilusiones......
Santa–Anna y justicia, Santa–Anna y honradez,
Santa–Anna y verdad, Santa–Anna y buena fé,
Santa–Anna y honor, Santa–Anna y moralidad,
son cosas incompatibles......." Ilusiones quiméricas......!

La historia de los desterrados, Sr. ex–ministro
Olasagarre, es la historia del infortunio y de las
lágrimas de la pobreza y del trabajo, de la servidumbre
y de todas las privaciones en pais estraño;
tal vez la historia de la desnudez y el hambre


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de sus esposas y sus hijos; pero no es, no, mil veces
no, no es la historia del crímen ni del oprobio,
no es la historia del baldon y del robo, no es
la historia del vilipendio y de la infamia. Enemigos
de la actual administracion de México, sí.
sí, mil veces sí, eternos, irreconciliables, porque
ademas de ser amigos de la idea nueva, de la
idea del siglo, de la idea de luz, cuya aurora asoma
ya por todos los horizontes, son enemigos jurados
del despotismo hipócrita de la tiranía pérfida,
de todos los detestables vicios que forman la
corona que ciñe la frente de Santa-Anna.......
Enemigos de su administracion, y mas que todo
de su avaricia, de sus peculados, de sus concusiones,
de su inaudita procacidad. Enemigos, para
siempre; y esta enemistad, es la gloria, el orgullo
de los proscritos mexicanos, gloria y orgullo
que no cambiarían por todo el oro del mundo, ni mucho
menos por todas las cruces, cordones, medallas,
charreteras, golillas y aparejos bordados con que
Santa–Anna y sus áulicos y aduladores pretenden
suplir el saber y la virtud, y tapar súcios andrajos
de su prostitucion.....¡Malvados! Nos habéis privado
del cielo de la patria solamente porque no fuimos
perjuros....Nos habéis condenado à esta agonía
lenta que se llama destierro, porque hemos tenido
honor y carácter....No respetáis siquiera la
muda resignacion de la desgracia.... Quisiérais
arrancarnos del corazon hasta la silenciosa esperanza
de mejores dias....Os róe las entrañas el
infernal gusano de la envidia: vuestro cerebro padece
vértigos de miedo, y quisiérais penetrar en
los recónditos misterios de nuestra muerte civil y
política.... Sabedlos, pues.... Esa muerte es pasagera
y transitoria.... De entre las cenizas resucitará
la idea, la idea popular y democrática, derecho

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santo de la humanidad entera, que os hará
comparecer ante su tribunal augusto para juzgáros
por ladrones, para sentenciaros por traidores y
asesinos, para ecsecráros y maldecíros como á hipócritas
y perjuros, al mismo que para despreciáros
por ser–viles.

Concluyámos con el folleto de Arrangóiz y Berzábal.
Saben ya nuestros lectores que Santa–Anna
destinaba quinientos mil pesos para que vinieran
á México tres regimientos suizos, armados,
uniformados, organizados, con su general, gefes,
oficiales y batería de campaña. Así lo ha testificado
el Diario Oficial de Santa–Anna, lo ha confesado
el Universal, y lo confirman todas las revelaciones
de Arrangóiz y Berzábal.

Sin embargo de estos datos incontestables, el
ministro Pacheco, encargado de mentir, miente
con descaro, y en una publicacion dirigida á la
Patria de París, asegura: que no tenia ni tuvo posteriormente,
instucciones de ese género.
(1) "El
gobierno de México, diremos con de Arrangóiz y
Berzábal, unas veces busca servidores fieles que
consientan en que él los culpe de sus propias faltas,
y en otras, un ministro condescendiente que
quiera disculparle de ellas ante el público. Pacheco
es un ministro de estos condescendientes.... por
supuesto no de valde.... Toma á su cargo la causa
de Santa-Anna; dice que los suizos no eran regimientos
sino colonos; cita en defensa de su heróico


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Mecenas la ridícula farza del 1.o de Diciembre,
que tiene la desvergüenza de llamar apelacion
al pueblo, sufrágio universal, &c. Y por supuesto
....no de valde, pues asegurando que nuevas
circunstancias han obligado á su gobierno á
suspender todo por lo pronto, no nos dice qué se
hicieron cien mil duros que al fin fueron pagados
á los Sres. Harmonys Nephews y compañía de
New–York, por libranza que giró Pacheco. Unimos
este antecedente á los reclamos contra el banco
de avío, y á la Crónica del blanquéo de la cera....
El señor ministro de México en Francia,
nos entiende: (1)

Habian ya fenecido los siete millones de la Mesilla,
cuando en 2 de Diciembre último, el ministro
Blanco, que sentía quedarse sin atalajes, dirige
una nota á de Arrangóiz y Berzábal, diciéndole:
que de nuevo se previene al gefe de artillería
D. Luis Grosso, le ecsija los fondos que S. A. ha
destinado para la compra de tales utensilios.—De
Arrangóiz y Berzábal le contesta en sustancia:
V. E. delira, señor ministro; omite V. E. el tratamiento
que me corresponde: yo, por fortuna mia.
ni soy militar, ni dependo para nada del ministerio
de la guerra. V. E. es un ignorante y un descomedido:
porque decir que se me ecsija dinero,
es suponer que yo retengo alguno que no me pertenece.
(2) V. E. merecía por tan falso aserto


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que yo le diera una contestacion severa, para que
se le quitara la costumbre (1) de dirigir oficios indecorosos
en su lenguaje á los que cree que son
sus subalternos; y á los hombres que como yo no
tienen mancha en su carrera pública; (2) pero lo
dicho sea suficiente, para que á lo menos á M. I.
no vuelva á dirigirse en oficio indebidamente. Sepa,
si es que no lo sabe, que ni un centavo queda
ya de los fondos de la Mesilla, pues de todo, (3)
ha dispuesto el ministro de hacienda." Blanco
decididamente se queda sin atalajes, pero traga la
píldora, y rabo entre piernas va á quejarse con
mamá S. A. S.

Defendiendo sus sesenta y ocho mil, trescientos
noventa y ocho, y copiando el dictámen de un
abogado mexicano, refiere tambien De Arrangóiz
y Berzábal que á D. Manuel Lizardi se han pagado,
á título de comision, y por órden de la Serenísima
Alteza, setecientas treinta y cinco mil libras
esterlinas, es decir, tres millones, seiscientos mil
pesos
, mas ó menos. El negocio de Lizardi es escandaloso.
Tiempo hacia que todos los gobiernos
de México, Tirios y Troya nos habian resistido el
pago de esa suma, que tiene mal orígen. La cuestion
estaba pendiente del juicio de la suprema
Corte, á donde el mismo De Arrangoiz y Berzábal,


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siendo ministro de hacienda, remitió el espediente.
De allí, del conocimiento del poder judicial
lo ha arrancado la Serenísima, en uso de las facultades
que le ha concedido D. Teodosio Lares, y
por decreto de 30 de Setiembre, mandado hacer
el pago de esa enorme suma. (1) ¡Qué púdico es
el gobierno de Santa–Anna! Con razon han aparecido,
como por encanto, en los cuadernos del sufrágio
universal, cuatrocientas y tantas mil firmas
que le conceden facultades absolutas, para que siga
repartiendo entre él y sus famélicos aduladores,
los productos de sus ventas y pillages, y el
fruto del sudor de los pueblos!

De Arrangóiz y Berzábal termina su folleto con
las siguientes fraces: "Respecto de la parte moral,
contestaré por separado.—Probaré que el actual
gobierno, léjos de representar al partido conservador,
es su mayor enemigo. Tengo en mi poder
el programa de 23 de Marzo de 1853, borrador
de puño y letra del finado Exmo. Sr. D. Lúcas
Alaman, que remitió el original al general Santa-Anna
por mano del Sr. D. Antonio de Haro y
Tamariz," que se lo entregó en Veracruz; programa
que no solo no ha cumplido el actual gobierno,
sino que ha contrariado en todas y cada una
de sus bases, que el general Santa-Anna aceptó.
Presentaré tambien hechos del presidente y algunos
de sus ministros como gobernantes, y ellos dirán
bastante de honor y moralidad." (2)


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Bravísimo señor Cónsul, Ministro, Caballero de
la Orden de Guadalupe! Ha quedado V. por las
espumas, y le damos el parabien por tanta energía
y franqueza tanta. Pero.... entre paréntesis,
díganos V. por lo bajo para que nadie nos oíga.
¿por qué ha tenido Vd. tan grande paciencia?
¿Por qué ha esperado V. á que el inmoral gobierno
de Santa–Anna le repruebe la aprobacion de
los sesenta y ocho mil y tantos para cantar la palinodia
y decirnos verdades como puños? Un hombre
sin mancilla en la carrera pública, no cámbia
de convicciones, ni de conciencia por un poco de
vil materia llamada plata ú oro.... V. ha sido
sin duda el mas criminal cómplice de ese gobierno.
V. su favorito, su idólatra, su mas ardiente
y apasionado sectario. V. le ha denunciado espontáneamente
y de oficio, soñadas espediciones
filibustéricas, y fingidas traiciones y mentidas empresas
piráticas. V. por espacio de dos años ha
estado viendo que ese gobierno contrariaba todas
y cada una de las bases del partido conservador,
y V. ha visto por el mismo de tiempo espacio, decretar
prisiones, destierros, levantar patíbulos á
millares, incendiar los pueblos, confiscar propiedades,
perseguir de muerte á cuantos no se ponian
de rodillas delante de su Serenísima Alteza.
¿Por qué, pues, tanta tardanza?. ¿Por qué ha sido
necesario el aguijon del despecho y el estímulo
de la rábia....? Auri sacrafames.....(1)


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Una fatal consecuencia política pudiera acaso
deducirse de todo lo que acabamos de decir....
¡Cómo, esclamará tal vez algun hombre pensador
y entendido, cómo subsiste un gobierno tan corrompido
é inepto como el de Santa–Anna, al frente
de un pais que supo conquistar su independencia,
y fundar sus libertades! ¡Por qué no se levanta
en masa la nacion entera para lavar su afrenta
y castigar á un gobierno que es el escándalo del
mundo....!

Escribimos en el estrangero, y si hemos procurado
que recaiga sobre la administracion de Santa-Anna,
el anatema de la opinion pública, tenemos
tambien como un deber sagrado vindicar á
nuestra patria del inmerecido baldon que pudiera
alcanzarle, segun el ligero juicio de los que no conocen
prácticamente su historia.

No dirémos que la marcha de las ideas en todas
partes ha sido y es lenta y paulatina: que los años
son dias para las naciones, y que muchas veces
entra en los designios de la Providencia castigarlas
con largas y duraderas calamidades, á fin de
que su escarmiento quede cimentado en las amargas
lecciones de la desgracia y de la mas dolorosa
esperiencia. Estas verdades comunes á todos los
paises, no son menos aplicables á la República de
México, pais jóven, fatigado por las revueltas y
cansado de ser la burla de los charlatanes políticos.

El gobierno de Santa–Anna hoy está ya moralmente
juzgado: del fondo de la conciencia de cada
uno de nuestros compatriotas se eleva una protesta
unánime contra esa série de arbitrariedades,
injusticias, errores y tiranías que se ha querido
llamar administracion pública. Pero en México
se ha derribado la tribuna, y puéstose candados á
la prensa. Por todo el pais se estiende una inmensa


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red de satélites mercenarios y de viles espiones....
En cada ciudad, en cada pueblo, y
aun en cada aldea, un militar investido de facultades
estraordinarias y un consejo de guerra, para
juzgar á los ciudadanos por la menor sospecha,
por la mas inocente censura, por la simple
emision de una idea ó una palabra.... Las estafetas
convertidas en registros de inquisitorial
censura, donde se profanan los secretos de las familias
.... Los mexicanos influentes y capaces,
en dispersion, lanzados los unos al destierro, olvidados
los otros en la oscuridad é incomunicacion
de las prisiones, perseguidos y vejados todos, dentro
y fuera del pais: los hombres del pueblo pobre,
huyendo de las levas, de las contribuciones,
de la insolencia y altanería de tantos mandarines
sin responsabilidad y sin sentido comun: los ricos
.... como siempre, egoistas, indiferentes, cuidando
solo de su dinero, comprando, cuando mas,
una cruz de Guadalupe, ó una proteccion al tanto
por ciento, y olvidando los mas preciosos intereses
públicos.... Entretanto, el clero, fanatizando las
conciencias, convirtiendo en negocios cuanto concierne
á lo espiritual; y el ejército en posesion de
todos los puestos y de todos los intereses temporales....

¿Puede moverse una nacion oprimida con tales
cadenas...? Pues á despecho de todas ellas, un solo
dia no ha tenido paz el gobierno de Santa-Anna, ni
un solo dia ha dejado de oírse la voz de la revolucion
en uno ó en muchos ángulos de la República.
Millares de patriotas han alzado el estandarte de
la Libertad en casi todos los confines del territorio
mexicano, y sin grandes elementos de guerra,
y sin recursos, y luchando contra toda especie de
penuria, han salido victoriosos y triunfantes en casi


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todos los encuentros. Estos hechos forman la
apología de los pueblos. En México nunca ha llegado
á morir la Libertad: jamas se ha estinguido
el entusiasmo de sus partidarios. Santa-Anna
ni gobierno alguno, por fuerte y poderoso que sea,
llegará á imperar con el silencio de la servidumbre.
La naturaleza nos favorece: las montañas,
los bosques, los desiertos, la estension del pais,
sus climas, todo hará que en todas ocasiones, por
alguna parte, quede siempre vivo, siempre incólume
el sagrado depósito de nuestros derechos.
Así lo mantuvieron, Morelos y Guerrero; así lo
mantiene Alvarez; así lo conservarán nuestros hijos,
siempre que la sorpresa y la intriga, la traicion
y el perjurio quieran otra y otras veces arrebatárselos.

Santa-Anna ha podido mantenerse, merced á
las ventas de territorio, á los contratos ruinosos,
á los enormes sacrificios de la riqueza nacional.
Pronto se cortará la cadena de las bancarrotas: en
breve se agotarán las fuentes de la dilapidacion y
el desórden, el engaño y el fraude no pueden continuar
por largo tiempo: entonces la rehabilitacion
de México, nacion libre y República soberana, será
completa y solemne.

La caida de Santa-Anna es inevitable y prócsima....
Pero no será la caida espléndida de un
gobierno que sucumbe con dignidad y con gloria,
hundiéndose entre los escombros del edificio que
se desploma, no. El gobierno de Santa-Anna morirá
gangrenado por las llagas de su corrupcion,
destruido por el tósigo de su inmoralidad.... Morirá,
como un ébrio ahogándose en el cieno, como
una vil ramera, consumida y aniquilada por el


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maligno pus de sus incurables y vergonzosas enfermedades.
(1)

B.o M.o L.o de 1855.

(1)
AMEN! Esta y todas las notas que preceden, han
sido libertades que se ha tomado el editor; y al relato de
todo este cúmulo de inmundicias no le hubiera dado mas
titulo que éste: "Peleense las comadres, y se dirán las
verdades."


Instituto de Investigaciones Jose Maria Luis Mora
Date: 2010
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