Glosa respondona al voto que sobre libros prohibidos se inserto en el alcance al numero 5 de la Tribuna [Digital Version]

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Valete, Glosa respondona al voto que sobre libros prohibidos se inserto en el alcance al numero 5 de la Tribuna (Guatemala: Mayor, Casa de Porras, 1828)

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Title: Glosa respondona al voto que sobre libros prohibidos se inserto en el alcance al numero 5 de la Tribuna [Digital Version]
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Author: Valete
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  • Parsing and proofing: Humanities Research Center and Fondren Library, Rice University
  • Subject analysis and assignment of taxonomy terms: Robert Estep
Publisher: Rice University, Houston, Texas
Publication date: 2010-06-07
Identifier: aa00215
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Provenance: The Humanities Research Center at Rice University, under the direction of Dr. Caroline Levander, purchased this material from a manuscripts dealer in 2005. The Gilder Foundation funded the development of the physical archive. Original materials are housed at the Woodson Research Center, Rice University.
Description: Urging censorship and restriction on importing foreign books and newspapers. A point by point refutation of an 1823 article. octavo. Modern wrappers. 27 pp.
Source(s): Valete, Glosa respondona al voto que sobre libros prohibidos se inserto en el alcance al numero 5 de la Tribuna (Guatemala: Mayor, Casa de Porras, 1828)
Source Identifier: Americas collection, 1811-1920, MS 518, Box 2 folder 13 Item 32, Woodson Research Center, Fondren Library, Rice University. Contact info: woodson@rice.edu
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Languages used in the text: Spanish
Text classification
Keywords: Getty Art & Architecture Thesaurus
  • Pamphlets
Keywords: Library of Congress Subject Headings
  • Censorship--Guatemala--19th century
Keywords: Getty Thesaurus of Geographic Names
  • Guatemala (nation)

GLOSA RESPONDONA.
AL VOTO, O DISCURSO
QUE EN EL AÑO
DE 1823
SE INSERTO EN EL PAPEL LLAMADO ALCANCE
AL NUMERO 5 ° DE LA TRIBUNA,
DEFENDIENDO EL USO LIBRE
DE LOS LIBROS PROHIBIDOS,
DE LOS OBSCENOS, Y DE LAS ESTAMPAS TORPES.
Cuya Glosa escrita desde aquel tiempo,
no pudo salir á luz por motivos
macarronicos, y sale ahora á
aprovecharse de una
época mas feliz.
GUATEMALA
Imprenta Mayor— Casa de Porras
ANO DE1828



GLOSA RESPONDONA

al voto que sobre libros prohibidos se insertó en el alcance
al número 5.° de la Tribuna.

Texto 1.°

Cuando hice la proposicion (de que los
libros prohibidos, é impresos extrangeros se liberten
de toda calificacion, y de derechos de aduanas) estaba
lejos de pensar que fuese rebatida: creia que ya
que se nos había restringido la libertad de escribir,
por lo menos se nos dejaría del todo la de leer.—

Glosa 1.a

Alabo las creederas del autor del voto. La
libertad de escribir se sujeta á límites, porque hay
plumas envenenadas que pueden dañar mucho á una
sociedad. Por la misma regla debe restringirse la facultad
de leer, para que nadie se sorba el veneno de
otras plumas. ¿Cómo pues persuadirse que una razon
idéntica en extremos muy iguales debiese variar
la resolucion?

Texto 2.°

,,Estarémos mas esclavos de las restricciones
que ... bajo el regimen de España: entonces
podiamos tener en nuestras manos todos los libros de
su lengua."

Glosa 2.a

Con que no hay prohibido libro alguno
en castellano? ¿y yo aunque tenga á la vista
el expurgatorio de Cárlos 4 que él solo contiene mas
de 300 páginas y en ellas una cafila infinita de obras
prohibidas y mandadas expurgar, no lo creeré sin embargo?
Cuidado que el voto contiene unos descuidillos
tamañotes—Si al suponerse que España nos dejó libre
toda lectura, se habla del tiempo del gobierno monárquico
moderado, aun entonces el decreto de 10 de febrero
de 823 nos anunció una lista que se daría de
los escritos que se habrían de prohibir. Y si se refiere


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á la época, en que desbocada España rompió la brida,
este fué furor y no régimen.

Texto 3.°

,.Ahora, semejantes á los déspotas Franceses,
queremos poner una muralla entre nosotros, y
los escritores de aquel pueblo libre."

Glosa 3.a

No por cierto: queremos que no nos lleguen
sus libros, en que se mancha el papel con delirios pintorescos,
hijos de la ignorancia y la bribonada: libros propios
solamente para introducir la anarquía, para sumir á
los pueblos en el abismo del dolor y en mares rojos de
sangre. Se acaba de ver á la Francia en esta disposicion.
Todos sabemos que ha sido el fruto de sus escritos
libres, de su libertad de leer. No queremos pues
libros emponzoñados: los buenos vengan de todas partes,
vengan de España.

Texto 4.°

Los Españoles ilustran ahora nuestro
lenguage con mil traducciones útiles: con ideas importantes.
Acaso estas nociones vienen mezcladas con principios
no muy conformes á los de religion....¿Y privaremos
por esto al pueblo de los conocimientos interesantes
para el sosten de sus derechos, ó de ideas luminosas
sobre gobierno?

Glosa 4.a

El reparo precedente se parece á este. Los
polvos absorventes son buenos para ciertas indigestiones:
los de solimán son venenosos, y dan la muerte. Si en un
papel me envia un boticario malvado revueltos los unos
con los otros ¿por eso me privaré yo de tomar los polvos
saludables? ¿Si por eso debo arrojar el papel maligno á los
comunes: por eso de que queriendo curarme, seré un loco
si me arrojo á envenenarme? ¿No le parece á U. que
por eso (Señor apologista de los libros de que hablamos)
Si: pues por eso: y cata aqui media docena de
razonsitas, que debe U. merterse entre pecho y espalda
sin hacer gesto.

1a Si el veneno me mata fisicamente, inutilizando
la virtud saludable de la especie con él mezclada,


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buena cura me habré hecho yo con tomarla.
Mejor me la haría el Doctor Sangredo ó el licenciado
Carmona—Cuando las ideas irreligiosas de un
libro hayan corrompido el espíritu ¿quid prodest homini
si mundum universum lucretur?
¿No será mejor ir á la
luz eterna con un ojo menos de ilustracion filosófica?

2.a Las nociones mas importantes en órden á los derechos
del hombre y al grande arte del gobierno, las
tenemos muy cumplidas en fuentes purísimas de la mas
sana filosofia, y de una sublime política. ¿A que pues
ir á encharcarse en posos inmundos y en cisternas
rotas..? No cree U. que haya sabiduría como la de
Helvecio, de Hobbes, de Espinosa, del autor de las
ruinas de Palmira, del compadre Matéo, del Citador
del Catecismo político, y de otros mil insensatos y
atrevidos de la pandilla de aquellos? Pues hagamos un
ensayo: escriba U. un tratado de lo que quiera: señaleme
la materia y yo dispondré otro: que se cotejen
en la Asambléa ó por una junta de sabios que U.
mismo elija; y si al de U. enriquecido con los principios
de sus autores, se le calificare por mejor, que
me dén 200 azotes en el poste público, ó que U. los
lleve, mi querido, si el mio mereciere la preferencia.
El partido es igual. El triunfo de U. sería muy brillante:
anímese pues, y manos a la obra: yo estoy prontísimo
y aun rebiento ya por verificar la apuesta.

3a Autores irreligiosos nada saben de política ó de
costumbres. Si suelen presentarnos pensamientos sólidos
los deben ellos mismos á las luces que algun dia recibieron
de religion, cuyo resplandor tan activo no se
puede dejar de ver en el todo, aunque estén cerrados
los ojos. Despues de esto todo lo que parezca nuevo
es bien frívolo, ó se encuentra tambien en sabios muy
religiosos. Si en ésto le parece á U. que hablo á ciegas,
y que no he leido sus autores favoritos; extendamos
el ensayo á ver si lo demuestro á satisfaccion de los


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sabios, y sin que puedan replicar los filósofos incredulos.

4.a Los pensamientos que contrarian la religion
son tan contagiosos como malignos. Los ignorantes de
costumbres muy corrompidas los jóvenes y las jóvenes
del nuevo cuño, están en el riesgo mas visible de adoptarlos,
y ya lo vemos Los centauros literatos esos tienen
sobre todos la disposicion mas próxima. Se creen
muy hombres y no ven que les falta la mitad ó mas.
Se animan, se arrojan, y vienen a ser víctimas de sus
vertigos científicos. ¿Y asi quiere U. familiarizar en el
uso comun los libros impíos?

5.a U. debe haber observado que el género humano en
lo general ha manifestado constantemente, desde el principio
del mundo, su pendiente decidido á la irreligion. Bajo
la ley natural todos los que se separaron de la tradicion
domestica, cayeron y perseveraron en un vergonzoso
Polyteismo, y en un caos asqueroso de profanaciones.
Tal era el mundo, y tal es hasta hoy el estado de
los pueblos en que no se ha vuelto á encender la luz
de la revelacion, sin que los adelantamientos de la
razon humana hayan podido sacarlos de él en mas
de 50 siglos.

En la ley escrita, siempre que los hebreos abandonaron
la ley y la tradicion nacional, quedaron
sumergidos en la idolatría: adoraron las obras de
sus manos como las naciones vecinas: y llegaron
á ser tan ciegos como si Dios no les hubiese hablado
jamás

En el Cristianismo cuando la luz inaccesible
humilló los Cielos, y vino á enseñarnos toda verdad;
despues que su resplandor cubrió el globo, disipando
las sombras de la muerte, confundiendo los errores de
la presuntuosa filosofia, y adorando el universo la sabiduría
y la ciencia verdadera al pie de la Cruz, entonces
aquellos que han despreciado la tradicion universal


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la unidad católica, han caido en la heregía, que
no es mas ni menos que una filosofia bastarda, un
furor que huye de la luz, en achaque de ilustrado.

Observe U. mas: el herege si razona, no queda en eso
solo: vuela al Deismo, de alli al Materialismo, al Pyrronismo
absoluto: ó adora al Dios de Espinosa ó a ninguno.
—Y ahora mi amigo: siendo el error irreligioso
la manía constante de los hombres; siendo tan general,
tan resvaladizo ¿quiere U. que por un pequeño interes
que se halla en otras partes sin peligro, se lo demos
á beber en copas doradas al pueblo sencillo y
á todo el mundo? Los riesgos mas urgentes de un mal
sumo, á que con generalidad se propende ¿no es un
deber estrechísimo del gobierno alejarlos infinitamente
por toda clase de medios? Si esta máxima absoluta
y sin excepcion no entra en el sistema gubernativo de U.
abjuro de él, y cuento con este dato para mis triunfos

6.a Habrá visto U. como á los cojos se les conoce
luego por el modo de andar? asi a los incrédulous
sus designios por el modo de escribir. De nada tratan
sino para hacerse proselitos de la impiedad. Sus escritos
todos sobre cualquier material llevan escondidos
los aspides entre flores de un estilo seductor. Cuando
lo piensa menos, ya el incauto se halla herido, el veneno
dulce se introduce sin sentir, hasta el corazon;
y ha aqui el enfermo incurable, venenum aspidum insanabile.

Sobre todo vamos claros. Debe U. saber que
el misterio tenebroso de la conducta de los autores
irreligiosos, y de los nuevos políticos, ningun hombre
que come pau lo ignora ya á la presente. ¿Ha visto
U al precioso Abate Bonola? al docto Barruel? la obra
grande del inmortal Bergier, en que nos dá la historia
de la religion verdadera, y de los errores en que se
ha soñado abolira? ¿Ha leido U. al oraculo de los


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nuevos filósofos? ¿al profundo Paschal? ¿la Pastoral
de oro del Illmo. Montaset? la constitucion secreta de
España, hermana entera de la de Francia, y las reflexiones
hechas acerca de ellas? ¿No le ha dado á U.
gana de divertirse con la erudicion de Heidec? con
los desengaños del ilustre Morejon, y la obrilla: apologistas
involuntarios
? Baste, por no darle á U. una lista
eterna de obras triunfantes y maestras, que quizá le
hederán á rancio.

Pues mire U: los autores de estas obras han
sido espías de los pasos y movimientos mas pequeños
de los escritores incrédulos de estos tiempos y de
los próxîmos anteriores: han sido respectivamente contemporaneos
paisanos, convecinos, y acaso tertulianos,
y condiscipulos. Han observado sus principios,
progresos, y terminaciones infaustas: su fondo moral,
sus talentos, sus estudios: las crises que han motivado
su apostasía del cristianismo: los planes de sus ideas
diabolicas: sus objetos ligas y relaciones: los puntos
y las lineas mas sutiles de aquellos planes: han entrado
en los clubs sombríos y lúgubres, que reunen las pandillas,
ó camadas de tales insensatos; han oido sus
sílvos serpentines, sus cantos engañosos y el cuerpo de
doctrina que taymadamente publican en su catedra
dorada de pestilencia—En fin por no cansar mucho á
U. se sabe muy segura y perfectísimamente toda la
idea y la travesura de esos diablillos: no se ignora su
origen harto asqueroso, ni la tendencia de las lineas
todas del plan

El grueso del pensamiento es destruir (con disimulo
y con capote remendado de piedad) la Iglesia,
la religion, las autoridades: allanar é igualar todo
el piso de la tierra, para correr sin tropiezo á
bestializarse con satisfacciones groseras y hacer á todo
el mundo animal. ¡Empresa digna de sus autores!

El tronco de estos sectarios lo habra U. visto en el


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viejo de la montaña: su nacimiento por el año de 891
su juventud por el de 1000 y su virilidad, por el tiempo
del nefando Voltaire: a no ser que digamos que
aquel griego (enemigo de toda dominacion: pero no de
la corona de oro que llevaba sobre puesta) fué desde
mucho antes de J. C. la verdadera raiz de la secta.
La convinacion del plan es muy chula, y muy larga
de decirse, por profunda y minuciosa. Reunirse la
filosofia y la teología, y obrar ambas de concierto:
romper la piedra fundamental de la Iglesia, que es el
Papa: para esto exaltar el obispado, y desde su altura
descalabrar a dicho primer Obispo: luego volver contra
el mismo obispado, recomendando la autoridad
parroquial y que su ministerio debe ser único en la
administracion de los Sacramentos, y de la palabra en
el púlpito: aburrir de esta manera al Pastor y á las
obejas, para que asi abandonen el pasto: reducir al
obispo y sacerdores simples á unos empleados cesantes:
é introducir por tan ancha puerta, el olvido de todas
las practicas cristianas, y la relajacion general. ¿Que
tal? no es precioso el juego?

Pues todavia entran en él estas piezecillas fuera de
otras innumerables. Que la filosofia y la política trabajen
unidamente por sus lados Que se reclame la imprescriptible
libertad humana jalandola como una gamuza para
que llegue á tirones al punto que se deséa. Que se grite
la dignidad y los derechos del hombre, que dizque hasta
ahora no se habían conocido por sus pelos y señales,
por que los fanáticos los vendian desfigurados: que los
abusos de la religion se exageren y se atribuyan buenamente
á quien no es culpada en ellos: que se ponderen
los errores del gobierno y de la política: se reformen
los sistemas de economía y de rentas, siempre
atacando á la Iglesia; pero esto con escritos llenos de
brillantéz y hermosura, con centellas de imaginacion
y de ingenio, chistes agudos, paralogismos pomposos:


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con doctrinas enmascaradas, títulos aparentes; frases
católicas, de suerte que se esconda bien el auzuelo,
y puedan caer aun los doctos. Y sobre todo que á la
idolatrada libertad se la lisonjée con imágenes, sabores,
encantos tales, que entregada á sus impulsos, arrolle
impetuosa todo lo que se le oponga, y derrepente
nos veamos todos en pansacola, donde no hay corregidor:
ó si U. gusta en el paraiso, como Adan y Eva;
no en estado de inocencia, pero si desnudos para mayor
comodidad de perderla.

Ahora dé U. una mirada en redondo á todo el
negociado, y observe otras cartas que pertenecen
al juego. El proyecto es efectivo, dispuesto en realidad
por personas y en épocas conocidas. Pregunte
U. sino á Bonola, que es buen testigo y le daré
tambien otros. A consecuencia vemos puestas en planta
las obras teológicas, filosóficas, políticas, ajustadas
á la idea que se había concebido: todas se estrellan
contra la piedra angular y se dirigen a inmoralizar
al mundo. La poesía y la estampa dan su mano
lindamente.

Alla se mira al hombre maquina: la revelacion
soñada: el antojo y el placer elevados á principios
de justicia: todo gobierno impolítico: el ayuno
y la continencia, la misa, la santificacion de las fiestas
rebajadas á consejo en la constitucion religiosa, supletoria
de la política; y en fin lo de arriba abajo, lo
de abajo arriba y todo á la diabla Con esto hermane
U. las practicas y usos del dia. Los escotados y desnudezes:
los pechos embolsados para llamar la atencion:
el nuevo arte de los bayles: ciertos instrumentos indignos
aun de indicarse: las pinturas en los naipes, los
libritos, los reloxes: la sagrada pasion estampada (con
serenidad y sin estremecimiento ni horror) en plantillas
de medias, en vasinillas: y en fin los.... Pero
¿hay mas que decir despues de insinuado este abismo


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de maldad, digno de la execracion de Cielos y tierra?

A vista de un cuadro tal ¿quiere U. que se allane
generalmente la lectura de libros irreligiosos? la de
una chusma de autores ignorantes baladies y mas ó
menos al descubierto, todos bribones? En tal caso
chancelemos claramente y de una vez la fé de bautismo,
y no andemos con rodeos, cuando todo el mundo
entiende el enredo.—Perdone U. mi amigo, que me he
apelmazado algo en las seis razonsillas que le ofrecí,
y pasemos adelante.

Texto 5.°

U. prosigue ,,¿Y no podremos ya leer
el contrato social, ni el Espíritu de las leyes, ni a Becaria,
ni á Bentham, ni á Helvecio, si á unos calificadores
nimios se les ocurre que son Deistas ó materialistas?

Glos. 5.a

Para calificadores nadie ha dicho que
convienen hombres nimios. Se deben elegir de buen
juicio, de grandes luces, de probidad, de prudencia. Los
que esten confeccionados de estos ingredientes no harán
calificaciones que indigesten el estomago á ningun
hombre de bien. Y vea U. que al pobre de Becaria
no sé por que se le pueda poner en lista con
un Helvecio, y con otros. Parta U. con aquel la demasiada
indulgencia con que mira á muchos malvados.

Texto 6.°

,,¿Quien es capaz de prescribir una
regla puntual que no deje arbitrio á calificaciones caprichosas?
¿quien ha demarcado la linea que hay entre
lo religioso y lo político: y quien puede señalar.
límites á este poder discreccionario....? De que otra
manera se fué la inquisicion absorviendo el poder barbaro
de prohibirlo todo...? La ley en el instante que
quiere conocer en el pensamiento, ó en la interpretacion
de sistemas.... se hace arbitraria y tiránica Dejemos
á la conciencia del hombre el ser juez de sus
principios &c. &c.

Glosa. 6.a

Y ¡que bellamente iría todo, si á U se


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le dejase juez de los suyos, y arbitro para comunicarlos
al pueblo, sin contradiccion de nadie. ¿No halla U.
reglas puntuales para dicernir entre el bien y el mal?
entre el catolicismo y la irreligion? Pues amigo U.
sabe ignorar extremamente. J. C. dejó á su Esposa su
misma boca, para separar lo precioso de lo vil: la enseñó
toda verdad, y á discernir los espíritus. U. no
ha visto las reglas de este discernimiento, fijas claras
é inmutables? Bien se conoce: por que si no las ignorára,
de otra manera hablaría. Si con todo caven caprichos
y abusos, este mal no es incurable. Solo la
muerte no tiene remedio ¿No lo ha oido U. decir?

Si: por que entre lo religioso y lo político hay lineas,
y puntos ciertos de union, y de separacion, unos y
otros muy conocidos. Aunque yo no me detenga en
señalarlos, sé que ningun hombre de mediana ilustracion
me reconvendrá, por que á nadie se le ocultan. Si
uno que otro artículo ha puesto en choque las opiniones
por algun tiempo, la Iglesia jamás estuvo con
sigo misma en contradiccion.

A gobernarnos por los principios de U. deberiamos
admitir una multitud de absurdos. No nos curemos, por
que alguna vez no hay acierto en los médicos. No haya
Asambléa, por que ciertas materias dividen á sus miembros
en el modo de pensar—No acordonemos una
peste formidable que nos embiste, no sea que los agentes
del cordon se excedan en algo. A juicio de U. mejor
será nos lleve á todos la peste: ¿no es así?

A la Inquisicion no hay por que temerla. Si ella
admitió abusos en su conducta, reformado del mejor
modo que se quiera su método judiciario, todo estaba
hecho. El temor absoluto de ella que tienen ahora
muchísimos, es como que huele mal.

A la ley dejela tambien U. que proscriba todo lo que
nos puede dañar. Muy mal la conoce quien dice que
no puede arreglar sino las acciones, sin usar de jurisdiccion


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en los pensamientos. Es verdad que no juzga
de ellos, ni puede castigar los puramente interiores;
pero los dirige. ¡Quan diversamente piensa el honrado
que respeta la ley, del pícaro que la burla. Y sobre
todo el calificar escritos, no es calificar pensamientos
ocultos. Sistemas dados á luz con letras bien gordas
son para U. lo mismo que pensamientos puramente
internos? Asi juega y confunde U. á la faz del mundo,
la substancia de las cosas, y los vocablos? Pues mi
dueño, yo sé bien que en toda tierra de cacao, sistemas
públicos que aspiran á trastornar las cabezas, y
á corromper las costumbres, son acciones que deben
reconocer la ferula de la ley.

Texto 7.°

Pero ¿,,Habrá dos hombres (dice U.)
que califiquen de una misma manera un libro"?

Glosa 7.a

Si los hay; y tambien millones de hombres
que piensen de un mismo modo. U. propio es
quien á renglon seguido lo afirma. Cuando teme que
nos expongamos á las reclamaciones de todo hombre
ilustrado, y á las del mundo entero, supone á las claras
que todo el mundo opina uniformemente contra nosotros.
Con que no es imposible que dos hombres convengan,
califican lo un escrito. Mucho menos en la religion
católica. ¿No ve U. que á esta le es propia exclusivamente
la unidad absoluta y la universalidad de
la misma creencia? No asi el resto de los hombres, no
los hereges, no los filósofos. A estos los caracteriza la
division entre sí, y consigo mismos. Aun á aquellos que
les tienen devocion parece que se les pega la inconsecuencia
y contradicciones contínuas en sus propios
pensamientos.

La cosa es de hecho. Los calificadores de libros
siempre han sido muchos. En los tribunales y cuerpos
todo lo hace la mayoría de votos conformes. Con que
la preguntica de U.: habrá dos hombres &c. es un ataque
descubierto á la luz de la evidencia.


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Texto 8.°

Cuando se tratase de expurgar los libros
(añade U.) ¿donde están nuestros sabios capaces
de refundir el Emilio. ó el Diccionario filosófico,
sin exponerse á la burla de todo hombre de sentido"?

Glosa 8.a

Vaya hermano: ya esta duda la propone
U. de bellaquería. Apuesto que á nuestros sabios los
tiene U. escondidos en el tabanco de su recamara: por
eso pregunta por ellos, seguro de que nadie se los
dará; pero de esas, amigo, con los muy bobos: de aqui
á poco veremos los sabios de Guatemala en poder
de U.

Entre tanto voy al Emilio. No creo yo ser necesaria
mucha sabiduría para refundir esta pieza. ¿No
sabe U. los chascos que ella ha llevado desde que su
autor la dió á conocer? Pues estamos atrasados de
noticias. Asi me quieren en mi casa, (decía uno, á quien
le daban zumba por que era muy feo) pero al Emilio
ni en su casa lo quisieron: apenas nació, lo echaron
al fuego en Ginebra y en Paris. Los mismos hermanos
de Rouseau, lobos de su camada, no sufrian las máxímas
emponzoñadas, ni el orgullo de aquel monstruo.
Luego el Emilio, quizá huyendo de las llamas, y buscando
el frio se acercó á los Alpes: lo vió por su desgracia
el Señor Bergier, lo tomó en un puño, y de un
apreton lo redujo á polvo. ¿No lo sabía U.? Pues yo
si lo sé; por que lo he visto: y por que me lo dijo un
testigo superior; el autor de la obra de los sabios de la
Francia de los tres últimos siglos
Vealo U. en donde habla
del ilustre Bergier, del indigno Rouseau y de su
Emilio infame. y hallará lo que le digo En manos de
Bergier no queda el Emilio ni para limpiarse el volumen
posterior. ¿Y U. quiere ahora sabios que lo refundan?

Texto 9.°

"Es verdad que ya se decretó la intolerancia;
pero no la de opinion. .. No se impide...
que se lean los filósofos de otras religiones."


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Glosa 9.a

Pues conviene mucho, y es de toda necesidad
el impedirlo; y ya U. verá como la circunspeccion
de nuestra Asambléa prohibe toda lectura contra
la religion Cuando el pueblo ha dado muestras de
su sagrado entusiasmo por la fé de los Apostoles, aun
sería muy peligroso darle ocasion á las menores sospechas.
Sería arriesgadísimo, yo lo sé muy bien.

Ahora ¡que bueno sería tolerar las opiniones y
escritos contra la religion, y mostrarse inexorables
contra los autores sabios y piadosos que la defienden.
Este es el sistema de los ilustrados irreligiosos: tan
detestable como se pondera en dos lugares de la obra
intitulada los Proyectos, traducida del Frances é impresa
en 1791 que en la nota 2a pág 50 dice.

"Nuestros filósofos querran tener la libertad de decirlo
todo, escribirlo y executarlo todo contra la Religion.
Obtenida esta libertad han erigido un tribunal
de Inquisicion harto mas riguroso y vigilante, que el
Eclesiástico, contra todos los libros buenos y contra las
obras ó producciones católicas; y han inutilizado el zelo
ilustrado de tantas plumas valientes y elegantes, que
hubieran podido desenmascarar las tramas insidiosas
de su cabala infernal. Una secta detestable, que ha
establecido en la Iglesia un partido de oposicion, ha acudido
á su auxilio: y muchas veces se han visto los
valuartes de la fe convertidos en antemurales del error
y en canales de la irreligion. ,.Mientras que no se
habla sino de tolerancia y de libertad de hablar y de escribir;
mientras que el Ateismo y la mas espantosa corrupcion
llevan é introducen sus frutos homicidas en
todas las clases de la sociedad y cubren las provincias
mas catolicas con las ruinas de las buenas costumbres
y de la Religion Santa de nuestros padres;
no se usa de rigor y de vigilancia sino contra los defensores
de los antiguos principios de los derechos de
la Iglesia, y de la libertad é independencia de la fé


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cristiana. Apenas sale á luz cualquiera obra de esta
especie, al instante se ponen en movimiento nuestros
fiscales, y todos los zeladores de una pretendida policía,
para exterminar el libro y á su autor. Conozco
un tribunal de censura, en el que se han proscripto
las obras de S. Francisco de Sales, y se han autorizado
las de el Apostata... ¡ó soberanos! Si amais
exclusivamente la verdad, como decis, concedednos la
misma libertad que á los qne os adulan y preconizan
vuestras persecuciones. Pero ¡Que cosa puede haber
mas intolerante, que la tolerancia filosófica moderna!
Nuestros buenos padres hubieran podido imaginar jamas,
que en los Estados católicos la Religion dominante
sería envilecida hasta el extremo de haber de
implorar como una gracia, el ser al menos puesta en
la esfera de sus enemigos? ¿ó de envidiar la libertad
que disfruta en los reynos anti-católicos?"

"En la página 52 y siguientes se ponen las cartas de
d' Alembert, y del Rey Federico 2° de Prusia en que
se desencadenan contra los edictos de los obispos de
Amiens y de Tolon por que habian impugnado y reprobado
los hechos y los escritos, de dos impios.....
Ambos coriféos de la incredulidad desean que no se
les permita hablar, quejarse ni escribir á los defensores
de la Iglesia, para que no haya quien los imite,
y asi no se altere la quietud de los filósofos anti-cristianos,
ni se apaguen las luces que derramaran por
todas partes—¡O tolerantes! ¿Se dará cosa mas intolerable
que la desigualdad y contradiccion monstruosa
de vuestras maximas?"

Y ahora, reasumiendo nuestro hilo, entendamonos
cuando hablamos de opinion. Los sistemas de la incredulidad
no son opiniones: son errores temerarios, vergouzosos
y envenenados. Proscribir estos, como siempre
lo ha hecho la Iglesia, no es atacar la razon, sino
defenderla: no es oprimir á la libertad, sino dirigirla,


15

y elevarla á una soberanía desconocida de los falsos políticos,
por sublime.

Texto 10.°

,,Que los teólogos y doctos combatan
á los impios, como los PP. de la Iglesia, y si no pueden
hacerlo por sí en nuestra imprenta, que pidan libros....
que se levanten en el pulpito ... que depuren
sus costumbres &c. ... Este es su deber, y no atrincherarse
como musulmanes en la obscuridad de las
prohibiciones."

Glosa 10.a

¡Ola amigo! ya ve U. como tenía escondidos
a nuestros sabios cuando preguntaba por ellos?
Que los doctos combatan á los impios: no? Pues estos
doctos son los sabios que pudieran refundir, y reconfundir
al Emilio; y si no los hay para esto, tampoco
para combatir impios como Rouseau. Y en tal evento
para que llamarle á casa, si es menester combatirle?
Pase U. adelante y vaya U. noramala. es un cumplimiento
que se debiera escusar. Si U. llama á sus autores
por el interés de lo útil que tengan, yo mas bien perdonaría
el boyo por el coscorron: por cuatro novedades
insubstanciables, no permitiría que me tocasen el
tesoro inestimable de la fé.

Fuera de que esta dicho: que esos filosofastros
nada hacen mas, ni dan otro fruto, que embaucar literatos
niños, y jóvenes licenciosos. Lo útil que traen
va neutralizado con lo muy pernicioso que envuelven
y disimulan. Asi que con no abrirles la puerta, podríamos
redimir á nuestros doctos y Santos (que los hay tales, antes
de haberse oido el sermonsillo de U.) de las fatigas
del pulpito y de la prensa, á que U. mismo los
condenaba sin causa.

Me está haciendo cosquillas un escrupulillo. En
el texto 9 omití expresar lo que el dice, de que la
prohibicion de leer libros de filósofos de otras religiones
jamás se vió en los siglos puros de la Iglesia Y
aquello del texto 10 atrincherarse en la obscuridad de las


16

prohibiciones, me punza un poco.

Ya repliqué que la Iglesia siempre ha prohibido
la comunicacion de los libros y de los errores heréticos.
No sé con que apoyo desconoce U. tal prohibicion
en los siglos puros del cristianismo. Los libros de
Arrio ¿hay quien ignore que los condenó y los mandó
quemar el gran Concilio Niceno, casi á principios del
siglo 4.°? ¿Como U. pues se hace bobo sobre un suceso
tan señalado? O si procede sencillamente ha sido
animosidad aventurar proposiciones redondas acerca
de hechos y de épocas, cuya historia U. no ha visto.

En efecto amigo mio, en esto de leer las antigüedades
cristianas y los Padres y Doctores que nos
ilustran sobre la marcha que la Iglesia primitiva llevó
en las materias de sus atribuciones, se le conoce a U.
sobre la ropa que ha guardado una gran templanza
y que hasta ahora se mantiene en ayuno natural de
todos los sucesos de aquellos siglos.

Déjeme U. por Dios admirarme y volver á tomar
entre las manos su aventurada y atrevida expresion
de que la Iglesia en sus principios no prohibió los
libros malos Si yo soltara el dique al torrente de erudicion
sagrada y Eclesiastica que se puede derramar
sobre esta materia, le aseguro á U. mi dueño, que arrebatado
U. mismo de su corriente se quedaría con
la boca abierta y nadie le contaría las vueltas,

Sin embargo para que no deje U. de entrever lo
que le digo le presentaré ciertas pequeñas muestras.
Lea U. por curiosidad siquiera el capitulo 16 del Deuteronomio:
el 19 de la Epistola á los Romanos, y el
último de la que escribió San Pablo á Timotéo. Oiga
U á San Juan cuando dice á los fieles hablando de
todo enemigo de la doctrina catolica: no lo recibais en
casa, ni tampoco lo saludeis
: al mismo San Pablo que avisaba
á gritos: verba eorum multum proficiunt ad impietatem
et sermo eorum ut cancer serpit.


17

¿Y no se acuerda U. del gran cuidado con que S.
Juan se precavia de Ebion y del horror con que miraba
aun el baño de que había usado Cerintho?

San Cipriano hablaba asi á sus obejas: huid muy
lejos del contagio de semejantes hombres y evitad sus
palabras huyendo de ellas como de una peste y un
cancer. Y si esto es de las palabras que vuelan ¿qué
será de los libros, fuentes perpetuas de un veneno
inevitable?

En los hechos de los Apostoles consta que muchos
de aquellos que habían seguido doctrinas curiosas y nuevas
llevaron sus libros y los quemaron delante de todos y habiendose
computado su valor, hallaron
50000 denarios en
dinero; y crecia fuertemente la palabra de Dios y se confirmaba.

(Actor. 19.° 19°)

Por eso el grande Origenes, decia (homilia 9.a
sup, num.) Si se hubiese de juzgar de los que separandose
de la doctrina de las Iglesias han merecido la
divina venganza ¿no se juzgaría que si acaso dejaron
algo escrito, debería perecer todo juntamente con sus
cenizas?

Vea U. pues como desde el tiempo de los Apostoles
se quemaron libros impios, y tantos que alguna
vez valieron un caudal: sobre cuyas cenizas la doctrina
Santa progresaba y se afianzaba. Repare igualmente
como Origenes que vivió en el tercer siglo, y había
nacido en el segundo, ya dá testimonio de la costumbre
de la Iglesia de arrojar al fuego los libros malvados.
Y no le presento á U. los atestados y las doctrinas
mas vigorosas de otros mil Santos y Doctores,
por no soltar el dique al torrente ya indicado.

En estas prohibiciones la Iglesia Santa, sus doctores,
sus ministros han estado infinitamente distantes
de buscar su atrincheramiento al favor de la obscuridad.
La Iglesia lleva el mismo espíritu de su autor, que es
la sabiduría y la lumbre. Su evangelio lo mandó S. M.


18

predicar desde el principio á toda criatura, poniendolo
á la vista del universo. El mismo Jesus predicó
al mundo en el templo y sobre los techos: jamas habló
una pálabra en secreto. Pues qué ¿la luz eterna puede
ni tiene por que esconderse? Lo que ella quiere esconder,
son los errores que se le oponen: esconde aquellos cucuyos,
que en la noche del error, hacen con su pequeña
luz, ilusiones muy peligrosas á los literatos cegatones,
á los filósofos y políticos exaltados, y a todo el pueblo
ignorante. Pero el evangelio mismo corre por todo el
globo: no huye de la crítica mas severa, ni teme entrar
en las pruebas mas rigurosas. Asi que cuando
oculta y aleja los libros de los impíos y hereges, no
hace mas que librar de trampantojos á los hijos de
la luz: se entiende á los hijos tiernos, no á los robustos,
que conocen el engaño, y le son muy superiores. Reprochar
pues al catolicismo que teme, y que busca un
asilo en la obscuridad, por que condena á ella los escritos
tenebrosos, es el trastorno de ideas mas miserable.
De esta manera el sol le tiene miedo á la noche
cuando con sola su presencia la pone en fuga.

Estas reflexiones hacen venirse á plomo cuanto U.
cacarea en su largo párrafo 10. El autor del evangelio
jamás prohibió su examen, ni amenazó con penas á
quien lo intentase: antes quiere que nuestro obsequio
á la fe sea racional.

El evangelio se sostiene francamente, y desafia
(como U. deséa) al espíritu del error; pero no quiere
que sus hijos pequeños entren en esta lid. Si U es
robusto y un esgrimidor excelente; retará con satisfaccion
á un enemigo muy inferior; pero tendrá buen
cuidado de alejar y poner en salvo á su muger, á sus
hijos, y á sus hermanos pequeños. En el campo medira
U. su espada con el contrario; pero no le permitirá
en su casa ni una sola noche, no sea que en
un descuido ataque á alguno de su familia, sin que U.


19

con toda su valentia pueda evitarlo.

Esto es clarisimo amigo mio: solamente un espíritu
fascinado puede atreverse á la brillantéz y fuerza de
verdades semejantes. Enredos acalambrados, como los
que opone la irreligion, no la moverán jamás.

Texto 11.

"Por otra parte si al impreso nacional
se le sujeta á un jurado, el edictor ... puede sostenerlo
en el juicio, y presentarse á esplicar su sentido;
pero un libro estranjero no puede defenderse"

Glosa Celébro la equidad y filántropia universal,
que asi mira por los derechos de nadie. El estranjero ninguno
tiene á que en Guatemala se le compren sus escritos,
que la autoridad constituida califique de peligrosos.
Una vez conocidos por tales, Guatemala tiene
derecho á decirte., quien no te conoce que te compre.

Si la calificacion puede ser equivocada, miseria inseparable
de todos los juicios humanos, poco habrémos
perdido en un escrito, sin el qual hemos comido, bebido,
y vivido gordos por muchos años.

U. no ha proyectado la abolicion de los jueces,
tribunales, corporaciones cet, ni que sus acuerdos se
anulen, por que ellos pueden equivocarse. Tampoco ha
condenado nadie á los que no juegan, por que sea
seguro que no ganarán. Antes dice todo el mundo: que
lo mejor de los dados es no jugarlos, por que asi se
está bien libre de pérdidas.

No nos expongamos, pues, con los libros malos, ó
peligrosos, puesto que desechandolos, habrémos ganado
mucho. Un temor probable obliga á la precaucion, y
mas en matéria de grande importancia: maxîma que
se puede autorizar con una nube de textos de todas
clases, y con rasgos muy interesantes de erudicion.

Por lo demas si el libro estranjero no se puede
defender, nosotros tampoco tratamos de imponerle pena
alguna corporal ni pecunaria. No se aflija, U por eso.
Y mire U. como en esto yo digo bien, y U. sumamente


20

mal en quanto ha querido decir. No se ha escapado
á la consideracion sábia de nuestras leyes la defensa
y proteccion á que un libro puede tener derecho. U.
á buen seguro no ha visto la ley 38 tít. 7.° lib. 1.° de
la recopilacion de Castilla, ni menos la Constitucion
de nuestro Santisimo Padre Benedicto 14. que comienza:
Sollicita ac provida. Si U. hubiera pillado estos datos
¡que juego nos hubiera querido hacer con ellos!

Pero al caso. La ley dice de este modo: que el tribunal
de la inquisicion, oiga á los autores católicos conocidos
por sus letras y fama, antes de prohibir sus
obras y no siendo nacionales, ó habiendo fallecido, nombre
defensor que sea persona pública, y de conocida
ciencia cet.

Esta ley ofrece dos reflexíones: la una que sí el
libro es de autor estranjero ó muerto, hay el arbitrio
legal de proveerle de un defensor abonado, para que
no se diga que se le condena sin oirsele. Y la otra es
que semejante consideracion la merecen en el justo
juicio de la ley los autores conocidos por su sabiduria
y buen nombre; pero el querer gastar, como U.
quiere, estas contemplaciones con todo libro, aunque
sus autores sean á vista de todo el mundo los vichos
mas ponzoñosos, esta es una generosidad, un liberalismo
que hasta ahora no habia cabido en la idea de
las ləyes, ni en la glándula pineal de ninguna cabeza
medianamente formada.

Texto 12.

"Que un pueblo esclavo se hallára en
este miserable estado, nada tenia de estraño; pero que
el pueblo soberano., &. &.

Glosa.

Cierto que es un dolor que en un pueblo soberano
no se procure que hasta los zapateros sean doctores:
que las rameras, los ebrios, los leñateros, y todo
portabasura no cultiven la enciclopedia. S. Pablo preguntaba
en otro tiempo ¿si era posible que todos fuesen profetas,
doctores todos? Pero ahora U. pregunta si es posible


21

que en el siglo de nuestra regeneracion politica, y de
la igualdad absoluta, no sepa tanto el herrador como el
literato? ¿No es esto lo que U. quiere decir? Y que es
lastima que en la época de las luces no abramos la puerta
á las mas groseras tinieblas. Que es cosa insufrible
que no se cierre desde luego todo taller: que á
la tierra no se la permita descansar del arado, para
que todos corramos atropellandonos al santuario de
Minerva, sin pensar en otra cosa. Y no le parece á
U. seria muy justo decretar: que no nazca hombre sin
que todos sean fundidos en un mismo molde para lograr
una igualdad cumplida? Que los monos de Nicaragua
no tengan cinco dedos en las manos, para que no se
distingan de los nuestros que tienen quatro? Tambien
seria bueno que á los que tengan mas talla que otros,
se les cortase un pedazo de las canillas, para que no
haya variedad en los tamaños.

Amigo no hay diferencia de estas ideas á las de
U. Si la hay empeñese U. en mostrarmelas; y yo le
prometo hacerle vér que se engaña.

Texto 13.

"Hay mas: en los gobiernos libres...
un escrito circula antes de su calificacion. Pues en
la ley de libros estranjeros, que se proyecta por la
comision, se quebranta del todo este principio.

Glosa.

Yo le diria á U. sobre este reparo quatro cosillas:
pero le diré solamente dos. La 1a que parala libertad
interior de imprenta, se ha tenido en consideracion
que conviene conocer bien la gente de casa; que
no es muy facil que ésta se descomida á vista del
amo: ó de su gobierno inmediato; y que la responsabilidad
del impresor tambien es un freno. Nada de esto
es aplicable á los libros estranjeros. Y con esto ya resuelvo
no decir mas.

Texto 14.

Pudiera ahora estenderme sobre el gran
principio que esteblece el célebre Paine, el publicista
mas ilustrado... En su sentir un impreso es de hecho


22

una propiedad de la Nacion, y el sujetarlo á las calificaciones
de un jurado, ó de un tribunal es someter el
juicio de la Nacion al de unos quatro ciudadanos.

Glosa.

Confieso llanamente que no he leido á
Paine: pero ex ungüe leonem. Si el es capáz de un despróposito
tan ridículo, como el de que U. le dá por
autor, no quiero leerlo y sé que no pierdo nada. Los
hijos son por derecho dueños de los bienes de los padres
aun en vida de estos mismos; y cada hijo de su
madre es muy señor de lo que ha comprado con su
dinero. Por esto yo como padre... ¿seré un injusto,
si le quito de las manos á un chico mio un cuchillo, una
pistola cargada? ¿Uu gobierno será iniquo quando prohibe
la portacion de arma corta? Célebre Paine: hombre
del pueblo americano y del frances, respóndeme.

No es lo peor esto; sino estotro .,Sujetar el impreso
nacional á calificaciones, es someter el juicio de
la Nacion
al de unos quantos ciudadanos.., Con que el
impreso ya no solo es propiedad de la Nacion, sino
el juicio de la Nacion toda. ¡Tate! que cosillas se sabe
decir el señor de Paine!.. Si yo imprimo un papel
en que diga que Guatemala toda es loca, ¿este
és sin duda el juicio de mi Nacion? ¡Tate! otra vez
y otras mil. Por mi, que se vaya mr. Paine á freir niguas
á la punta de un volcan.

Texto 15.

"Todos estos principios pueden aplicarse
á los libros obcenos. Tampoco todo lo que
es malo ha de prohibirse. La obcenidad es un mal,
pero no un mal político. Los libros llenos de errores
y patrañas, los supersticiosos, los escolásticos, los
moralistas absurdos, los asceticos terroristas, los libros
tontos son mil veces peores. Y por que introducir
el espionaje en todo lo que no sea un mal patente
contra ... la asociacion? La ley jamas ha reprimido
el vicio de la ingratitud &."

Glosa.

Un exôrcista debia responder á estas reflexiones


23

que parecen energúmenas. Un sábio de órden
divino decia: omnis impudicitia nec nominetur in vobis. La
naturaleza sola, la educacion se averguenza con la idea
de una torpeza. Los juristas eclesiasticos y profanos,
conformes con las resoluciones de ambos derechos, advierten,
que la ley humana debe ausiliar los fines de
la evangelica, y evitar los desordenes efectivos, aunque
no sean palpables á todos. El mismo Evangelio,
y la misma economía política nos ilustran sobre los
grandes males que la obcenidad libre causa á la sociedad,
disminuyendo la poblacion, y turbando horrorosamente
la quietud pública. ¿Y U. quiere ahora familiarizar
entre nosotros la obcenidad? Muy ciego ha de
ser quien no la mire como un grande mal político: mucha
ignorancia se necesita para señalar á las leyes los
limítes que U. quiere: y muy poco cuida de sí mismo
quien ante un pueblo ilustrado, y lleno de honor,
aventura unas ideas tan asquerosas, tan agenas de principios.

¡Enfurecerse por que no se admiten libros obcenos!
¿Que bien se pi rde? que mal se causa con repelerlos?
¿son ellos buenos para maldita la cosa? Si;
lo son para toda cosa maldita. ¿Y ya no hay pudor
para hacer su apología?

No habla U. palabra en su texto ultiɯo que no
envuelva una enorme equivocacion: La ley nunca ha reprimido
la ingratitud
. Los Egipcios y otros pueblos la
reprimian; y esta fina politica y gobierno de Egipto lo
elevó á una grandeza y prosperidad que admiró á toda
la redondez de la tierra. No se vió, no en Egipto
la reunion de esclavos amanerados, que U recela,
no los hipócritas: ni se han visto en todo el mundo
los grandes males que hayan causado las sutilezas de
la escolastica. Llenas las ciencias de profesores buenos,
medianos, y malos; solo los malos teologos le exáltan
á U. la bilis: y no los impudicos malvados que insultan al


24

cielo y trazan la ruina entera de la Sta. Teologia?
Todavia nuestras mismas leyes castigan de algun modo
la ingratitud. El hijo ingrato puede ser desheredado:
la donacion es revocable, si el donatario se hace
ingrato. El hijo y el liberto no pueden libremente
demandar á su padre, ó su patrono, por que las leyes
consideran lo que aquellos deben á estos ¿Ve U. como
habla á humo de pajas, quando concede indulgencia a
la ingratitud á nombre de nuestras leyes, o de las leyes
en general?

Texto 16.

"La comision se ha estendido tambien
á las pinturas y estampas. ¡Pobres artes con un espiritu
de coartacion tan implacable! El Palacio del
Papa y toda Roma está llena de pinturas ó estátuas
que acaso podrian parecer muy indecentes.... La inquisicion
sola ha podido estender hasta las artes su
mano torpe y opresora.... La proposicion se reduce á
los libros estranjeros...

Glosa.

Los libros hereticos, los obscenos, y las estampas
asquerósas que estimulan la impudicicia, todos
miran á un objeto detestable. El zelo que se debe oponer,
esta precisado á rechazar igualmente todos aquellos
medios indignos. La comision cumplió honradamente
con su deber; y U. atacandola, no acierta á decir
cosa de provecho.

La inquisicion nunca ha tocado las artes, sino el
abuso maligno de ellas. Las pinturas torpes Terencio
las conoció en sus efectos pesimos, quando no se habia
concebido la inquisicion. Acuerdese U. de aquel
mozuelo del mismo Terencio (in Eunuch) á quien una
pintura deshonesta le robó el alma. Acuerdese de lo que
advierte un gentil como Aristoteles (lib. 7. polit. cap. 17)
que hablando y tratando cosas torpes, nos deslizamos
facilmente á su ejecucion.

Y no quiero recordar la sentencia y el pronostico
de Platon quando vió en un templo ciertas imágenes


25

no indecentes. Sin embargo, por el lujo que indicaban,
le melancolizaron notablemente, haciendole temer
la ruina de su pais. Platon ni Aristoteles fueron moralistas
absurdos, no asceticos terroristas, ni en manera
alguna tontos. Aristoteles y Platon se horrorizáran
de los principios politicos, que U. trata de establecer.


Y vamos á esto: ¿el palacio pontificio está lleno de
estatuas y pinturas que acaso podrian parecer indecentes?
ó son ellas tales con efecto? Si U. no puede decir
mas sino que acaso podrian parecerlo, no ha dicho
nada. Incertidumbres y dudas no son apoyos, sobre que
se puedan fijar maximas politicas y morales, y mucho
ménos las que sean nuevas y repugnantes. En que quedamos?
¿Aquellas estatuas son en realidad indecentes?..
Quando U. responda, yo le haré ver la nulidad absoluta,
que de todos modos padece su argumento.

Texto 17.

"Representantes. Quando la policia es
demasiado inquisitiva, ella corrompe las costumbres,
estiende el espiritu de espionage, y se hace una calamidad
publica. Verdad luminosa, espuesta por un
grande hombre, que ha demostrado. . . que la prensa
es tanto mas coartada, quanto son mas pequeñas
y miserables las miras del gobierno."

Convengo con ese hombre grande ó pequeño. El
espionage es un grande mal; pero el prohibir los desordenes
groseros, los sistemas enemigos de la verdad religiosa,
moral y politica, los libros y estampas que no
sean otra cosa que lazos de la inocencia; eso no se
llama espionage: ni tampoco lo es el averiguar los males
y castigarlos quando hay datos que obligan á ello
segun las leyes. Nada de esto es espionage vuelvo á
repetir. U no abuse de los términos ante un pueblo
soberano, lleno de luces, que no se asusta con cocos.

En punto á la prensa, ella no estará coartada quando
no se la sujete á otros limites, que los de la ley
eterna. Si la nuestra los respetare, nos respetarán las


26

naciones; y aquel que judicabit in nationibus, nos bañará
de honor y de gloria á vista de todas ellas. O entregará
nuestra tierra para habitacion de leopardos, y
cuevas de tigres y javalies, si nuestra insensatéz llegare
al estremo de sacrificar su honor divido á los
deseos de la carne, á la concupiscencia de los ojos, y
sobervia de la vida. Por lo menos cum exarserit in brevi
ira ejus. .. radix impiorum quasì favilla erit, et germen
enrum ut pulvis ascendet.
Cuidado pues que aquella ira
está muy cerca.

Guatemala Marzo 7 de 1824.

CONTRA-NOTA.

Los grandes errores son de los grandes filosofos; y por
muy grande que sea alguno de estos, no por eso el error
en que incurra, dejará de ser error. La verdad ni la mentira
pueden mudar de naturaleza por el carácter de sus padrinos.
El
montanismo conserva toda su falsedad é ignominia despues
que cayó en él el
insigne Tertuliano. Asi pues, ni
el voto de los dos eclesiásticos de U. que en razon de Doctores
no pueden igualarse ni con mucho à aquel gigante, ni
el de cualesquiera pueblos que piensen como ellos, podrán
convencer jamás, que las estampas indecentes, que avergüenzan
á cualquier persona de educacion, no son indecentes, ni
que los farragos de errores impresos no sean muy indignos
de permitirse, aun en paises no católicos.

Ahora si á padrinos vamos, los libros prohibidos, y las
estampas que estimúlan á la torpe desvergüenza, tienen declarados
coatra sí á innumerables sábios de Guatemala y
de otras naciones, que aqui mismo han puesto en accion su
zelo contra esas pestes. Si U. procede en razon, y ama la
verdad ¿por qué prefiere el juicio conocidamente erroneo de
dos eclesiásticos al de una multitud muy ilustre y recomendable?


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Me inculcará U. la especie de que esos sus libros traen
conocimientos importantes sobre los derechos del hombre y yo
le repetiré lo que ya le dige, en dos hermosos lugares del
Dr. maximo San Gerónimo: uno en la epistola
7.a ad Lætam,
en que la hace observar: que los venenos no se dán sino
confitados con miel, y asi lo hacen esos libros Otro en
la epist
, 10 ad Furiam, en que la amonesta así: lee solamente
los tratados de aquellos, cuya fé es muy conocida;
no tienes necesidad de buscar el oro en el
lodo: el oro de la buena política, y de toda doctrina útil,
en el lodo de los libros obscenos, impios, irreligiosos, llenos
de disparates brillantes, de confites envenenados ... Que mas?




Rice University
Date: 2010-06-07
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